domingo, 8 de marzo de 2009

¿QUÉ HAY EN LLERENA?

Como no sólo de picnic vive la mujer, os pongo aquí los principales monumentos que vamos a ver en nuestra próxima visita a Llerena (salvo sorpresas, que con las de Cáceres nunca se sabe, vete tú a saber si traen ellas algún monumento que no esté en esta lista). Bueno, lo dejaremos en que éstos que vienen a continuación son los principales monumentos DE PIEDRA que hay HOY POR HOY.

Ciudad declarada Conjunto Histórico Artístico en 1966, con una población de 45.560 habitantes.

Conocida durante la dominación musulmana con el nombre de Ellerina, fue conquistada, como casi toda Extremadura, en el siglo XIII por los ejércitos cristianos. La Orden de Santiago ocupó Ellerina en el año 1243. Durante la Baja Edad Media existió una importante judería, que ayudó a la riqueza económica del lugar hasta que los Reyes Católicos promulgan la expulsión de los judíos de España. Numerosas familias judías son bautizadas, pasando a ser judíoconversos. En el siglo XV Llerena se convierte en priorato de San Marcos de León, y comienza a producirse el auge de la localidad, que se extiende a los siglos XVI y XVII. Esta época es de luces y sombras, pues en 1508 se establece el Tribunal de la Inquisición, iniciándose una corriente de intolerancia, pero al mismo tiempo florece la cultura y el arte. Son los tiempos de más auge constructivo, especialmente en estilo barroco, y surgen figuras de la talla cultural de Cieza de León, cronista de Indias y Luis Zapata, autor de la Miscelánea, hasta el punto que a Llerena se le llegó a conocer como la Atenas de Extremadura. En 1640 Felipe IV le concede el título de ciudad.

Destaca la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Granada, cuyo largo proceso constructivo arranca de principios del siglo XIV y finaliza en el XVIII. De la primitiva iglesia mayor de estilo gótico mudéjar, con multitud de capillas particulares adosadas a sus naves, sólo se conservan los dos primeros cuerpos de la torre, la capilla de los Zapata o de San Juan Bautista y la capilla del Prior.
Se sitúa en el corazón de la ciudad, en la Plaza del Ayuntamiento.

El interior del templo es renacentista con planta de tres naves y estructura de salón, es decir, de igual altura todas ellas. La división de las naves se lleva a cabo mediante grandes pilares cilíndricos.

Entre los elementos más interesantes del templo está la Puerta del Perdón, del siglo XIV, con cinco arquivoltas apuntadas -una con leones rampantes, y otra con una cruz flanqueada por dos castillos en la clave, aludiendo a la provincia de San Marcos de León-. Ocupa el cuerpo inferior. El arco apuntado de la puerta queda perfilado exteriormente por el motivo decorativo de las puntas de diamante. En el segundo cuerpo se dispone una hermosa ventana geminada de arcos trilobulados, que se enmarca a su vez por otro gran arco apuntado. Por su parte la fachada Sur esta conformado por una parte por el exterior de la capilla de San Juan y por otro por la llamada Puerta de San Juan que es una copia exacta al nivel inferior de la portada Norte, de estilo barroco.

Símbolo de la iglesia y de Llerena es su portentosa torre campanario de ladrillo, de base mudéjar y alzado completamente barroco del siglo XVIII.

La capilla del Licenciado Zapata se encuentra junto a la cabecera del templo, ocupando varios tramos de la nave de la Epístola. Es de estilo gótico-renacentista, fundada originariamente por Hernando de León, Contador mayor de Castilla en 1498 y que, tras ser condenado por el Tribunal del Santo Oficio por hereje, fue subastada, siendo adquirida por el licenciado Luis Zapata. Es de planta poligonal, con sacristía propia, coro y sotocoro a los pies, y se abre al resto del templo mediante tres arcos, uno de medio punto y otro rampante a la nave central y otro apuntado a la nave de al Epístola.

Se cubre con bóveda estrellada, y combados en el coro y sotocoro sobre esbeltos y robustos pilares de baquetones, en los que las desproporcionadas columnillas que lo conforman cuentan con basa poligonal. Se ilumina mediante dos ventanas, ligeramente abocinadas, situadas en el lado de la Epístola, con arco apuntado sobre columnillas de idéntico diseño a las que componen los pilares. Las ventanas presentan en su parte superior una sencilla decoración de tracerías caladas. Al exterior la capilla acusa su planta poligonal y cuenta con un pequeño pórtico albergado por un arco de medio punto y con bóveda de tracerías que en otro tiempo fue entrada independiente al interior de la misma. También cuenta con campanario propio, a modo de espadaña, de tres cuerpos que disminuyen en altura, rematados todos ellos por flameros y decorada mediante medallones con los bustos de los fundadores. La decoración combina elementos propiamente góticos, como los pináculos escalonados y florenzados de los estribos, la crestería... con otros renacentista como la balaustrada de la base de la torre y los medallones antes aludidos. Tanto en el interior como en el exterior campea el escudo de los Zapata y Chaves, otro motivo que alude al inicio del renacimiento.

La Capilla del Prior, fundada por el Prior Gonzalo de la Fuente en 1580, es una edificación plenamente renacentista, de planta rectangular, con arcos de medio punto sobre pilares sobrios y elegantes pilastras de orden toscano, y con cubierta mediante bóveda vaída con decoración de casetones. En su interior destaca la portada que da acceso a la sacristía con la siguiente inscripción: “ESTA CAPILLA DOTÓ Y FUNDÓ DON GONZALO DE LA FUENTE, PRIOR DE LA PROVINCIA DE LEÓN. AÑO 1580”. La portada se remata con un frontón con el blasón del fundador.

Adosado a la cabecera del templo, se encuentra el de la Granada, habitáculo especialmente consagrado a la imagen de la Virgen, muy común en las iglesias de advocación mariana de Andalucía y Extremadura.

Es una construcción rococó, de finales del siglo XVIII, casi independiente del resto del templo, de planta octogonal, cubierta por cúpula sobre pechinas y tambor. Está profusamente decorada con motivos decorativos vegetales, epigráficos, y otros motivos zoomórficos y antropomórficos, realizados en yeso.


Al exterior la iglesia presenta tres fachadas, siendo las más destacadas la de los lados Norte y Oeste del edificio. La primera, que se abre a la Plaza Mayor, se forma por dos niveles, el primero de estilo barroco, atribuida al arquitecto llerenense José de Hermosilla, autor del Paseo del Prado en Madrid, con una portada de cantería adintelada flanqueada por dos pares de columnas adosadas, de orden gigante con retropilastra sobre podio, rematada por frontón curvo que alberga en su interior un escudo emblemático y decoración floral. Sobre el frontón se disponen tres grandes blasones: el de Llerena, el papal y el del reino de Castilla. El resto de la fachada, en este nivel inferior, se decora con una serie de rehundidos coronados por sobrios frontones triangulares sobre ménsulas.

El segundo nivel es de estilo mudéjar, probablemente del siglo XVI, y está compuesto por dos pisos con sucesión de arcos de medio punto enmarcados por alfiz sobre pilares octogonales, dotando a esta fachada de gran originalidad. Por su parte la fachada Oeste se compone por los dos primeros cuerpos de la torre de estilo gótico mudéjar y del siglo XIV.
Del siglo XVIII es la curiosa balconada doble. La función de esta galería con arcos es poder contemplar los espectáculos que se celebraban en la plaza, mayoritariamente taurinos.

La torre de la iglesia Mayor, elemento más destacado del edificio y construcción emblemática de la ciudad, tiene cinco cuerpos, los dos primeros ya descritos, y el resto de estilo renacentista construido en ladrillo en la segunda mitad del siglo XVI. El tercer y cuarto cuerpo presentan al exterior doce grandes machones de sección rectangular que enmarcan diez vanos con arcos de medio punto peraltados, dos en los lados menores de la torre y tres en los mayores. Se enmarcan por finas columnas y multitud de molduras que producen un determinante efecto de claroscuro. En el tercer arco de la torre los arcos arrancan de un antepecho abalaustrado y se coronan por frontones rectos, cuyos tímpanos se adornan con discos de cerámica vidriada. En el cuarto cuerpo la balaustrada se sustituye por placas rectangulares rehundidas y sobre las columnas se dispone un entablamento con triglifos y metopas, eligiéndose en esta ocasión el frontón curvo. Por último, sobre una terraza abalaustrada se levantan cuatro torrecillas de planta circular en los ángulos cubiertas por cupulines de cerámica vidriada y una linterna en el centro de tres cuerpos que reiteran a escala más reducida el alzado de al torre.

Excepcional muestra de la arquitectura de estilo hispano-flamenco, la parroquia de Santiago Apóstol, otro de los edificios de un valor histórico artístico más destacados de la localidad. Fundada por el último Gran Maestre de la Orden de Santiago, Don Alonso de Cárdenas, hacia 1475, para que le sirviera de lugar de enterramiento. A su fallecimiento sólo se había construido la cabecera del templo, haciéndose cargo de las obras su yerno Pedro Portocarrero, que modifica el proyecto original, que preveía la construcción de un templo de tres naves con torre a los pies, para disminuir el coste de la misma. También cambia el material, sustituyéndose el sillar de piedra por el mampuesto, reservándose el primero solamente para los vanos y líneas maestras. A consecuencia de estas modificaciones en el proyecto original, nos encontramos con una iglesia de una sola nave, con el coro a los pies y cabecera muy desarrollada. La cubierta de la capilla mayor es una bóveda estrellada, y en el resto de la nave se soluciona mediante bóvedas sexpartitas sustentadas por pilares de baquetones adosados al muro, con capitel de hojarasca. La iluminación se hace a través de sencillas ventanas geminadas, ligeramente abocinadas. Al exterior presenta estribos, que en la parte de la cabecera se decoran con pináculos y gárgolas, y el blasón de los fundadores junto con una lapida conmemorativa de la fundación del templo con caracteres góticos, todo ello enmarcado por un rico entramado de tracerías, así como cornisa volada de modillones. Posee tres portadas construidas en cantería, que responden a un mismo diseño, aunque la del lado Norte se destaca sobre el resto por su mayor decoración. Presentan arco apuntado y abocinado perfilado por gablete sostenido por ménsulas y coronado con cruz florenzada. El tímpano no presenta decoración y el vano de entrada es adintelado. Las arquivoltas descansan en finas molduras que siguen el mismo modelo descrito en las ventanas. La portada Norte presenta además dos pináculos escalonados y florenzados, que enmarcan la puerta junto con un gran alfiz sobre ménsulas. También aparecen en este portada Norte los escudos de Don Alonso de Cárdenas y su esposa Leonor de Luna.

De los ocho conventos que existieron en la ciudad el único que aún conserva íntegramente, tanto su estructura como su función, es el Convento de Santa Clara, fundado a principios del siglo XVI por el comendador de la Orden de Santiago Rodrigo Porrado.
Claro exponente de la arquitectura clasicista que se desarrolló en España a partir de los años finales del siglo XVI, la iglesia del convento de Santa Clara sigue en planta el modelo tan difundido en las iglesias conventuales andaluzas, de una sola nave dividida en cuatro tramos, con el coro a los pies y ábside semicircular, lo que se ha denominado planta de cajón. Cuenta también con capillas hornacina bajo arco de medio punto. Junto al coro se sitúa el claustro, patio cuadrado de dos pisos con corredores de arcos de medio punto y columnas estriadas de orden toscano en el piso inferior y entorchadas en el superior. Además los vanos se multiplican por dos en la crujía superior, disminuyendo también en tamaño.

La cubierta del edificio se resuelve mediante bóvedas vaídas, con una riquísima serie de pinturas realizadas del siglo XVI con la vida de la Virgen y la Orden Franciscana. Las bóvedas presentan un esquema compositivo basado en la compartimentación geométrica del espacio. Además aparecen un sinfín de motivos decorativos propiamente renacentistas como grecas y candelieri.

Al exterior, presenta dos portadas gemelas de ladrillo de tres cuerpos, el primero conformado por arco de medio punto sobre el que se levanta el segundo cuerpo conformado por dos arcos similares, flanqueados por pilastras y que dan lugar a hornacinas. Nuevamente aparece un entablamento que además se remata por un frontón roto que alberga el tercer cuerpo, idéntico al anterior, pero de un solo arco, rematándose por un frontón triangular en cuyo tímpano se alberga el escudo de los fundadores.

Junto al convento de Santa Clara, el único espacio monacal con una función religiosa en la ciudad es la iglesia del desaparecido convento de la Concepción. Aunque su fundación se fecha en 1537, el edificio que hoy conocemos es barroco del siglo XVII en el que tan sólo se conserva de la primitiva fábrica una sencilla, aunque hermosa, portada plateresca y un púlpito de cantería policromado. La iglesia es también de planta de cajón, con capillas hornacinas y con cubierta de bóveda de cañón con lunetos. El presbiterio se cubre con cúpula semiesférica con linterna, y cúpula en el ábside. Las capillas hornacinas se conforman por arcos de medio punto sobre pilastras toscanas. A su vez estas capillas quedan encuadradas por pilastras de orden gigante que sostiene un entablamento recorre todo el templo.

La portada se compone de dos cuerpos de cantería sobre los que se dispone una espadaña de ladrillo de tres pisos. La entrada se organiza mediante un arco carpanel sobre jambas apilastradas decoradas con candelieri. Queda enmarcada a su vez por dos pilastras decoradas también con elementos típicamente renacentistas sobre el que se dispone un entablamento con friso corrido con la inscripción "AVE MARÍA". El segundo cuerpo queda enteramente ocupado por un vano rectangular flanqueado por dos semicolumnas adosadas de orden toscano.

También se conserva aún en pie la iglesia del Colegio Jesuita. El edificio, fundado a iniciativa del cabildo de la ciudad para dotarla de centros de enseñanza en 1631, sería traspasado con posterioridad los padres Mercedarios, tras la expulsión de la comunidad jesuita de los reinos de España, tomando el nombre de Convento de la Merced. El templo del mismo, uno de los más grandes de la ciudad, es barroco y planta de cruz latina con crucero muy desarrollado y capillas entre los contrafuertes. Se cubre con bóvedas de cañón en la nave principal y bóvedas de aristas en las capillas laterales. El crucero se cubre con un cimborrio octogonal al exterior y cúpula semiesférica con linterna en el interior. Son muy destacadas las tres portadas de cantería por las que se accede al inmueble, dos de ellas de estilo barroco clasicista, con los escudos de España y la Orden Mercedaria. La tercera, gótico renacentista que debió pertenecer a una construcción anterior, con vano adintelado y almohadillado y logia con pretil de tracerías góticas.

Son numerosos los restos de otros conventos e iglesias pertenecientes a las distintas órdenes religiosas asentadas en Llerena, como el claustro del
convento de Santa Ana, el tramo del coro de la iglesia del Convento de Santa Isabel o los muros y ábsides del de San Buenaventura. Todos ellos tienen su origen en el siglo XVII y estilísticamente han de encuadrarse en el estilo barroco.
Edificios religiosos de la ciudad aunque con una función totalmente diferente fueron los hospitales. En Llerena llegaron a existir hasta siete de ellos, conservándose aún en pie el de San Juan de Dios y el de Santa Catalina.

El Hospital de San Juan de Dios es una fundación de 1672, siendo su iglesia barroca del siglo XVIII. Destaca su hermosa fachada, de cierto sabor hispanoamericano. La iglesia tiene planta de cruz latina, con cúpula lucernario sobre el crucero y bóveda de cañón con lunetos en el resto del templo. Todo el interior se recorre por un complicado entablamento con multitud de molduras sobre pilastras pareadas de orden gigante. Además el hospital mantiene intacto el refectorio, claustro porticado con arcos de medio punto sobre esbeltas columnas con capitel de castañuelas, y otras dependencias, así como la portada de acceso al mismo toda ella de cantería y de estilo clasicista del XVII.

Por su parte, el Hospital de Santa Catalina, antigua sinagoga judía y hospital de la Santa Cruz en el siglo XVI, tan sólo conserva una sencilla portada de clara raigambre popular y parte de la cabecera de su iglesia con un pequeño cimborrio sobre el crucero.

En el plano de la arquitectura civil, cabe destacar, en primer lugar, la inigualable Plaza Mayor de Llerena, porticada, de estilo mudéjar en la que se sitúan los edificios más importantes de la ciudad, como es el caso de la antigua Cárcel Real, la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Granada o el Palacio Consistorial. La plaza se organiza en cuatro frentes, dos de ellos porticados, con arcos de medio punto enmarcados por alfiz sobre columnas de cantería de orden jónico o toscano.

Es muy notable el conjunto de palacios existentes en la ciudad: Palacio Maestral, Palacio Episcopal, Palacio Consistorial y Palacio de los Zapata, nobles edificios con hermosos patios de corredores y amplios salones y dependencias. A excepción del Palacio Consistorial de estilo ecléctico, estos edificios tienen como rasgo común el empleo en su construcción de elementos de los estilos mudéjar e hispano flamenco propios del siglo XVI en el que fueron construidos. Como es el caso de los patios porticados de ladrillo de dos pisos con arcos de medio punto enmarcados por alfiz sobre pilares octogonales; y las portadas de cantería con los blasones referentes a sus moradores.

También se conserva numerosos ejemplos de casas señoriales, blasonadas, en su mayoría de estética barroca, aunque aún son más numerosas las muestras de arquitectura mudéjar de los siglos XVI, XVII y XVIII, casas de dos plantas y patio porticado en el interior. El uso del ladrillo y el yeso combinado con elementos decorativos tales como el alfiz, el arco de herradura y el modillón dotan a estos edificios de una estética especialmente atrayente por su preclaro sabor popular.
Parte importante del patrimonio artístico de la ciudad en lo que a la arquitectura se refiere son los numerosos restos de las construcciones de carácter defensivo que en ella se conservan, torres, lienzos de muralla y puertas monumentales de los siglos XIV y XVI. Merece especial mención la Puerta de Montemolín, única de las cuatro grandes puertas que existieron que se conserva aún en pie. Se trata de una portada de cantería con un arco de medio punto sobre el que hay una inscripción relativa a su construcción y el escudo del rey Felipe II, rematando todo el conjunto un templete de ladrillo con pintura al fresco de la Inmaculada Concepción.

10 comentarios:

Maria-Norte dijo...

No nos dará tiempo a ver todo, pero sin duda sabemos lo que hay que ver en Llerena y sabemos muy bién a donde vamos.
Gracias Cristina

maría-sur dijo...

Hoy me pillas románticonaa, y para que comas a besos cuando me veas, te diré que, sin desmerecer todo lo demás, yo me conformo con que me de tiempo a verte a tí..

Maria-Norte dijo...

No sé si soy muy presuntuosa, pero si ese comentario va por mí, no dudes que tendremos tiempo y que te comeré a besos y abrazos y mimos y mas mimos y chuches y cariños y de todo lo güeno, güenísimo

Pilar dijo...

Joer, ¡cómo está el ambiente! Angela, ¿se han contagiado después de lo nuestro?

Cristina dijo...

BUENO, ME TENDRÉ QUE PEDIR UNA HABITACIÓN SINGLE, PORQUE VEO YO AQUÍ MUCHAS PAREJITAS...

Angela dijo...

Yo creo que si, que todas se estám contagiando. Está pasando como pasó al final en la novela "EL PERFUME"...veremos a ver como acabamos en LLerena!

Maria-Norte dijo...

Alto, alto, alto, no alarmarse que hay tiempo, besos, abrazos, mimos y chuches, para todas.

Cristina dijo...

os va a coger el licenciado Zapata y os va a mandar de cabeza al tribunal de la Inquisición ¡pecadoras! ¡menos mal que queda alguien sensato en este grupo! ¡mantendré el pabellón alto, a pesar vuestra!

Pilar dijo...

Chicas del blog; ya le dije a Cristi por mail que no puedo ir a Llerena el fin de semana previsto. Contacté con María del Mar para ver si ella quería ocupar mi puesto en la habitación triple -puesto que ella aún no había resrvado, según dijo en la cena de Hoy Libro- pero me ha dicho que no puedo ir pues tiene un compromiso.

Llamaré a LLerena para que dejen la habitación triple en doble.

Cristina dijo...

c.ñ. ¡que no he leído el email! llevo unas semanas de loca... ahora vuelvo