viernes, 8 de octubre de 2010

UN ACTA EN EL ACTO

Y vamos con el acta. En el acto. No dejes para tomorrow lo que puedes hacer today.
Invitada: Auxi ASISTENTES: Adela, Ángela, Elena, Marga, María del Mar, María Sur, Rocío.
(En perfecto orden alfabético para las más exigentes)
Organizadora: la menda


Invitadas de honor: las hijas de Hanna


6 DE OCTUBRE DEL 2010

BAR-RESTAURANTE EL ROCÍO


Reunidas en primera convocatoria Marga y la que suscribe, con un gin tonic por delante para refrescarnos de un agradable paseo por el políngano monumental, van apareciendo nuestras comensales cual perlas de un collar, en un goteo constante (eso sí, todas monísimas de la muerte).

Cuando aparece Adela con la sílfide de su invitada, Auxi, me llama Pililebe, porque ha perdido el tren y está abandonada a su suerte en la estación de Osuna, hambrienta y agotada, por lo que le será imposible llegar a la cena (pero como suponemos que contaría con la debida ayuda psicológica, nos quedamos tranquilas de que está en buenas manos).

Entramos al salón y vamos tomando asiento sin que cese el parloteo... ¿y lo tuyo cómo va? ¿hijaaa por dioooo onde te has compraooo ese traje tan monooo? ¿me has traído lo mío?... Van apareciendo los platos, mientras conversamos sobre la increíble desaparición del homo hispanicus, que tiene desatendidas a nuestras dos solteras (y enteras) con lo bien que están las dos (pa la edad que tienen, dice la más malvada de todas… yo).

Chin, Chin…. Llamada al orden… niñaaaaas, ¿es que no vamos a hablar del librooooooo?

Rocío se ofrece voluntaria para romper el hielo. No lo ha leído entero, sólo lo empezó. Marga se lo dejó muy tarde. Y como le han quitado la hora de lectura en el autobús no le ha dado tiempo.

Marga entra al quite de su vecina disculpándose: es que no me ha gustado nada, nada, nadaaaaa. En vez de ir buscando frases, y palabras, ella se ha dedicado a buscar errores y gazapos. Dice que no sabe si es por culpa de la traducción (ahora que no nos escucha nadie del gremio se puede decir con más tranquilidad). Cree que los personajes están sin definir, y le ha costado mucho trabajo leerlo.

Adela dice que el comienzo del libro le quitó las ganas. No le ha gustado en general, aunque sí le parece que describe muy bien el paso de la vida rural a la vida industrial de la ciudad. Y nos da un dato. La acción transcurre desde 1871 hasta 1987… muchos años en los que se ve bien la evolución de la familia durante tres generaciones.

Se rompe un poco el ritmo con un debate sobre el concepto que tendrán en Suecia sobre “puta” e “hijo de puta”. Todos los miembros de la familia definen así a Hanna, que fue violada por su primo, y a su hijo Ragnan. Por un lado ella se enfada cuando la mujer del herrero la llama así, pero no tiene ningún reparo en llamárselo a su hijo... ¿Incongruencia?

Nuestra invitada, Auxi, dice que no le ha emocionado, y que a ella le gusta que los libros le hagan pensar o que la emocionen. Nos cita una frase que sí le ha gustado, y se ha visto reflejada en ella:

La memoria selecciona y destruye, y a lo mejor hasta miente sin querer (pg. 319)

Le sorprende mucho que la autora, siendo mujer, justifique la infidelidad del marido (de los maridos, apostillo yo, porque hay varios infieles en la familia). Incluso en una ocasión dice que la infidelidad del marido de Anna, Rickard, es para que ella le haga caso.

¡Es un libro vulgar! Se escucha por la esquina a Elena. Sí, sí, vulgar, dicen otras voces a derecha e izquierda.

María Sur (Mary para sus amigas), dice que le ha resultado anodina. Ha votado regular. Se lo leyó hace tiempo, y en esta ocasión lo empezó con más ganas, y le dio una segunda oportunidad por la recomendación de Fátima. Pero su opinión no ha cambiado.

A estas alturas de la cena todas comentamos que hubiese sido interesante saber la opinión de Fátima, y los motivos por los que ella lo ve tan interesante como para tenerlo de libro de cabecera, y que de vez en cuando abría sus páginas para releer cosas.

Me toca. Y digo que el libro me ha dejado totalmente indiferente. Ni me ha gustado ni me ha dejado de gustar. Ni me caen bien sus personajes ni me caen mal. Ha pasado por mis manos sin pena ni gloria. Creo que se me ha pegado en su lectura la frialdad de los personajes en sus relaciones con los demás. Incluso pensé en algún momento que eran notas deslabazadas por Anna para su futuro libro, porque la forma de escribirlo es como si estuviera sin definir. María del Mar también cree que son notas sueltas, y que Anna dice en algún momento que se las leía a su marido.

¿Y quién escribió la parte de Johanna? ¿No tenía alzheimer? ¿no había perdido la memoria y la palabra? Marga lee la frase que le llamó la atención por su construcción confusa: hace cuatro años que perdió la memoria, y hace apenas unos años perdió la palabra… (más o menos era así la frase, pero no apunté la página y no tengo ganas de volver a abrir el libro para buscarla).

Yo también anoté incongruencias durante su lectura (pero como no me llevé los papelitos a la cena, las pongo ahora… ¡ventajas de ser la escribiente!)

En la página 166 Hanna dice a su marido, John Broman:
-Mira, yo me encargo de la casa y tú de la niña.
Pero no fue así. Fue Broman quien se encargó de la niña.

¿Cómooooo que no fue así?

Cuento la historia de una íntima amiga de mis padres (la teníamos adoptada y la llamábamos mormor Inga –abuela Inga, en sueco-). Era una mujer de bandera. En la guerra mundial conducía ambulancias, y nos enseñó una preciosa foto (¡qué pena no haberle hecho una copia!) en la que parecía una actriz de cine en una vieja furgoneta con la cruz roja en la puerta. Era muy rica. Inga se vino a España con su marido buscando el sol porque tenía problemas de circulación. El marido, en unos de sus viajes de negocios a Estocolmo, enfermó, y sus dos hijas le convencieron para que firmara el divorcio. Inga se quedó con lo poco que había traído y con la pensión. Nunca más supo de sus hijas, ni de sus nietas. Una de ellas fue a verla una vez que pasaba por allí en un viaje por Europa. Mi madre le decía: verás como ahora tu nieta sí que viene a verte. Pero no volvió más. Todos los años, en su cumpleaños, Inga mandaba un anuncio a los periódicos suecos diciendo que había cumplido años. “Es para que sepan que no he muerto”, nos contaba. Al leer este libro me he acordado de ella. De esas frías relaciones familiares. Inga murió hace dos años ciega y sola, cuidada por la portera, y por supuesto a la venta de su piso sí que vinieron.

Y tras estos minutos nostálgicos, os pongo otra perla del libro:
Acabó llegando a la conclusión de que estaba siendo ridícula. Y algo más tarde pensó que, bueno, aunque fuese verdad, pues muy bien, tanto peor (256)

¿Puede haber algo más liosooooooo?

Auxi dice que pensaba encontrar la solución de algún misterio familiar o algo parecido. Yo pregunto ¿y qué pasó con la foto que encontró detrás de la librería? ¿quién la escondió allí y por qué? Demasiadas preguntas sin resolver.

Elena y María del Mar son de la misma opinión que el resto. Incongruente y vacío. Parece que todas opinamos lo mismo (creo que es la primera vez en la que todas coincidimos en el veredicto).

Ángela dice que todos los hombres del libro “le cascan” a sus mujeres. ¿Será una costumbre nórdica? "Pero luego lo reciclan todo: ropa para niños, material orgánico, plásticos... un contenedor pa cada cosa... pero le cascan a sus mujeres" dice con su gracejo habitual.

En fin, que a pesar de que es uno de los pocos libros en los que todas hemos estado de acuerdo, nos queda una duda más ¿quiénes son las cuatro que han votado que el libro era bueno? Se aceptan apuestas.

Acabamos el debate prontísimo. Tanto que hemos puesto fecha ya a la cena de noviembre (10) y diciembre (1, para que no nos coincidan con comidas navideñas). Y a recomendar libros con tranquilidad. Tanto que nos dio tiempo a debatir sobre psicólogos y psicología, argentinos y no argentinos. Y de dietas maravillosas que quitan la ansiedad y 25 kilos en cinco meses. Y de hacernos la foto buscando el mejor ángulo. Y de charlar en la puerta del restaurante de los planes oxforeños de nuestra Mary.

En fin, que el único placer que las hijas de Hanna nos han brindado es pasar una noche más en buena compañía... (por cierto ¿Hanna no tuvo sólo una hija, Johanna? ¿Por qué “las hijas de Hanna”?)

POR CIERTO, EL RESULTADO DE LA ENCUESTA ES:
VOTOS: 8
MUY BIEN: 0
BIEN: 4
REGULAR: 3
MALO: 1




13 comentarios:

pilar dijo...

Ya veo que Hanna y sus hijas no ha tenido mucho éxito. No hubiera desafinado en la canción si yo hubiera estado persente.

Llegué a Sevilla cerca de las 11.30, con apoyo psicológico, como dice Xristi (pues venía con Adriana, la supermegapsicóloga argentina por excelencia, por si alguna de vosotras precisara terapia)y no tanta hambre como dice mi amiga pues ella sabe bien que el plátano, las galletitas y la bebida no me faltan nunca en las entretelas del bolso.
Gracias por el acta, Xristi. ¿Y las fotos? Ya que me pongo curiosona lo quiero todo. ¿No soy tremenda?

Cristina dijo...

ya sabes que las fotos son competencia de otras, en este caso de Ángela, pero creo que están al caer... lo presiento

maria sur dijo...

Estarás conmigo Pilar que es para contestar ipsofacto, que mucho mejor este acta en el acto que las hijas de las "annas" (H-anna, Joh-anna y Anna)

la escribiente monolingüe dijo...

thank you very much, Mary. It's a pleasure to write with readers like you. ¡Jau!

Cristina dijo...

¡anda! debajo del sofa también he encontrado estas fotillos ¡qué monas las hijas de hoy-libro!

maria sur dijo...

si es que vale pa tó...igual nos "saca" treinta leuros cada vez que puede que nos saca una foto

pilar dijo...

¡Ande va a parar, María!¡Ande va a parar! Muchísiiiiiimo mejó.

Yo ya lo he leído dos veces en mi corta vida. ¡Ni una más! Lo he vuelto a meter en la estantería donde ha descansado los últimos diez años, año arriba mes abajo, y ahí se va a quedar. Así de tajante me pone el otoño-Anna.

María, que no consigo entrar en la dirección que me mandaste de nuestra querida Julia. ¡¡Ay, qué pena!! ¿No has leído mi S.O.S. en la entrada del Nobel.

marga dijo...

Totalmente de acuerdo: lo mejor del libro ha sido el acta y ese tiempo libre precioso que nos permitió dispersarnos (eso sí, con mucho orden, que ya somos mujeres disciplinadas)

Angela dijo...

Acabo de darme cuenta que el día 1 de Diciembre (que es el día que hemos puesto a la cena de Diciembre) tengo entradas para TRICICLE. Las saqué hace tiempo....¿no podríamos cambiar la cena para otro día? Aunque no sea miércoles........

pilar dijo...

Por mí no hay problema si no es miércoles, que no puedo. Por mi Angelita lo que sea, ea, ea, ea

Cristina dijo...

por mí tampoco, aunque si lo adelantamos un día será martes 30 de noviembre (con lo cual tendremos dos cenas en noviembre y ninguna en diciembre), porque la semana siguiente es puente y la siguiente dijimos que se podía mezclar con las comidas navideñas. También tendrías que ver si el invitado puede otro día ¿no? Yo lo que vosotros digáis.

marga dijo...

A mí también me da igual, Ángela. Y, pensando en las extraescolares, a cinco de nosotras nos vendría mejor que la cena no fuera el miércoles. El día que veo más apropiado es el 30. Como no todas entramos en el blog, si quieres cambiar la cena deberías hablar primero con la organizadora y con la que invita, y después con todas aquellas que no te hayan contestado aquí. ¡Ánimo!

Cristina dijo...

y si no lo hablamos en la próxima cena, de todas formas ve tanteándolo con Diego, que es el más importante.