viernes, 4 de mayo de 2012

CENA DE ABRIL
con

El vino de la soledad

de Irene Nemirovsky
en
TARÍN Gastronomía poética


Llegó en mayo el acta de la cena del 18 de abril. Disculpen el retraso.

De camino al lugar llamado TARÍN hacemos escala en EL LOCO SIBARITA, nos encanta, a ver si lo probamos pronto.
Llegamos al lugar llamado TARÍN (que es nombre de pájaro) y nos dan la carta, en cuya portada leemos:
Somos lo que comemos.
También lo que leemos.”
En nuestro caso una gran verdad.
Descubrimos la poesía en la carta:
Nido de patata, relleno de caviar y erizo sobre alga marina y también Crepe relleno de queso con pétalo de amapola.
Y aquí estamos, rodeadas de cuadros con grandes autores como protagonistas que nos contemplan: Bécquer, Miguel Hernández, García Lorca, Alberti ... Se está bien, dentro de su modestia un local agradable (y se come de maravilla).
¿Empezamos?
Nos falta Ángela que se ha equivocado de autobús. Para hacer tiempo hablamos de la feria del libro, de los proyectos culturales del barrio ... Angelita que tenemos mucha hambre, ¿te podemos traicionar pidiendo un pulpito? Es que las aceitunas solo han servido para darnos cuenta del hambre que tenemos. Y la Nemirovsky esperando. Aquí se habla de todo (ebooks, el Rey, Vigorra que ha estado en el local ...). Y llega Ángela, tan guapa como siempre.

Primera ración: pulpo riquísimo a la parrilla con crema de boletus.
Antes de continuar dejemos constancia de que echamos de menos a nuestro invitado, esperamos que a la tercera sea la decisiva, le vamos a hacer la ola.
¿Cómo es posible que empecemos hablando de Arenas movedizas? No eludo mi responsabilidad y el próximo mes les traeré una víctima propiciatoria, ya que en aquella cena estuve ausente por enfermedad y no pude dar la cara. Eso sí, no se darán más de diez minutos para la defensa de Arenas.
Ahora sí llega El vino de la soledad
Elena lo encuentra muy adjetivado, no es ligero ni fácil de leer por su escritura. Mª Mar lo compara con Suite Francesa y El vino de la soledad queda en desventaja. A Ángela le ha gustado con moderación y entre medias nos cuenta que ha perdido su libro de Suite francesa y sus percances y avisos celestiales con bicis y buses. Lo peor de todo la pérdida de Suite. A Cristina le ha gustado y ha visto crecer los personajes. Ve la narración creciendo a la vez que crece Elena y evoluciona desde la descripción al sentimiento. Para Ángela no hay evolución: ¿cómo es posible que Elena esté de pronto con Max? Si casi no nos hemos dado cuenta ¿cómo ha nacido esa relación? ¿de la nada? (N.B. en el amor ya se sabe, a veces es así). Marga en cambio sí ve lógica en el enamoramiento de Elena y evolución en el personaje. Elena cambia de niña desgraciada a mujer que se confiesa “igual que ellos”, los que la hicieron desgraciada en su infancia y no le dieron el cariño esperado, salvo su pobre institutriz. A pesar de todo Elena muestra a veces compasión por su madre, quien también tuvo una infancia desgraciada, y por su vejez, que tanta angustia le produce.
Estamos de acuerdo en las magníficas descripciones que hace de las sensaciones de la niñez, de San Petesburgo y otros lugares (como la llanura helada de Finlandia).
La adjetivación que apesadumbra a Elena le encanta a Marga que disfruta con cada adjetivo, al igual que Cristina (esto confirma el refrán Sobre gustos no hay nada escrito y también Pa gustos los colores)
Y llegamos al personaje del padre y cómo es descrito como un gran hombre a los ojos de una niña y luego como un jugador empedernido e interesado solo por el dinero a los mismos ojos pero ahora ya de mujer. Dinero, frialdad, son conceptos con los que Elena ha aprendido a vivir. Para Marga las descripciones son a veces frías porque Elena no ha sido amada y por tanto no le cuesta ser fría.
Estamos de acuerdo en la habilidad y precisión de Nemirovsky para las descripciones. Concluimos que su trayectoria vital la privó de afectos y la hizo fría y calculadora, curtida en el desamor, pero una gran narradora.

RESULTADO DE LA ENCUESTA: 5 VOTOS. 2 MUY BIEN, 1 BIEN, 2 REGULAR



Se proponen para mayo las siguientes lecturas:
Cristina Juan Belmonte, matador de toros de Manuel Chaves Nogales
Mª Mar Cartero de Charles Boukosky
Rocío Sostiene Pereira de Antonio Tabucci

Nuestra próxima cita será con

Juan Belmonte, matador de toros
de Manuel Chaves Nogales
Martes 22 de mayo

5 comentarios:

marga dijo...

Siempre disfruto nuestras cenas y suponen un oasis en medio de la vorágine diaria; sin embargo, en pocas horas me vuelvo a meter en el trabajo y me olvido de los buenos momentos. Leer el acta supone disfrutar de nuevo al volver a vivir nuestros encuentros, así que no importa si llegan o no con retraso. Muchas gracias, Rocío, por tu tiempo y dedicación, y por tu acta, a la que no falta ni un perejil.

Maria-Norte dijo...

Mmmm¡¡, Que rico este postre tan bien elaborado.

Cristina dijo...

Gracias Rocío, es un acta estupenda, y a mi tampoco me importa dejar que el acta se asiente en su barrica antes de catarla.
Hay muchas frases para destacar en este libro, aunque si tengo que elegir una, me quedo con esta: "El ser humano para vivir, necesita un mínimo de aire respirable, cierta dosis de oxígeno e ilusión" ¡que no se pierda la ilusión!

pilar dijo...

No es la astenia primaveral que da pereza, es que estoy de acuerdo con la frase de Cristi... y de Nemirowsky.
Gracias, Rocío. ¡Fijate que sin haber estado me parece que estuve!

Angela dijo...

Gracias por el piropo, Rocío! Un Acta estupenda, como siempre.