
Cabe suponer que el pintor norteamericano Edward Hopper hubiera estado de acuerdo con la sentencia borgiana que reza que la poesía —el arte— es la inminencia de una revelación que no se produce. A lo largo de las páginas de Las historias secretas que Hopper pintó, los personajes de Erika y el universo de Hopper convergen para explorar la soledad, la rebeldía callada y la desazón de unas mujeres que andan cerca de la inminencia de una revelación, que Hopper se encarga de inmortalizar en sus cuadros. Pintar historias o contar cuadros. La tenue frontera entre ambas disciplinas se disipa en estas páginas y en estos relatos, que son pensamientos desnudos ante la mirada escrutadora del pintor y de los lectores. Con un lenguaje contenido, la autora nos propone una serie de viajes imaginarios posibles alrededor de las más fantásticas obras que Hopper nos ha legado. Erika Bornay es profesora titular del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona. Su especialidad investigadora es la iconografía de la mujer en el arte.
”Amistades de ida y vuelta a través del texto”
http://www.ucm.es/info/especulo/cmgaite/senis.htm
16 comentarios:
Seguro que despues de leerlo, "bordamos" ( que tambien puede ser un arte), nuestras citas mensuales con el arte
Alguien acaba de borrar un comentario sobre "prisas" ó tiempo?
tengo curiosidad por verlo, hooper nos dio mucho juego a nosotras también
P.D. El comentario lo ha borrado la menda
Copiado de "Las mujeres que leen, son peligrosas"
“Las lectoras de Hopper no son peligrosas pero están en peligro, no tanto por su imaginación desbordante sino por la depresión. El mal del mundo moderno. Una incurable melancolía flota sobre la lectura y la lectora, como si el alegre caos engendrado por la fiebre lectora hubiera finalmente conducido a una apatía vertiginosa, la misma que expresan las mujeres lectoras de Hopper con esos impresos que hojean sin verdadero interés.”
Y me quedo pensando en cómo somos las lectoras del siglo XXI y cómo serán las futras lectoras. ¿Peligrosas? Quizás. Una vez me encontraba sentada en un bar leyendo un poco mientras esperaba la llegada de una amiga. Noté que dos hombres me miraban. Oí como el uno le decía al otro “¿Es bonita, eh? “a lo que el otro respondió :” No me van las intelectuales” Como si una mujer con un libro fuera una bella rareza que seduce contemplar pero que al mismo tiempo se debe rechazar.
las lectoras del siglo XXI ya no tendrán libros en las manos, tendrán unos ereaders del copón con puerto usb y wifi y readermaken y airbag incorporado y notebookforever y mp3 de nosecuantosgigas pa escuchar música de fondo, pero serán tan peligrosas como las anteriores. Ah! y de las gafas tampoco se librarán.
¡He dicho!
Las mujeres del Lyceum, Carmen Martín Gaite, Hooper...¡qué mesecito!
Y de repente descubro que eso que llamo “casualidades-o no tanto-“ es simplemente parte de ese “camino sorprendente, lleno de coincidencias extrañas y refugios comunes...”Amistades de ida y vuelta a través del texto”. Arriba en la entrada os pongo un enlace. Interesante.
Pues yo he ido de ida y de vuelta, porque no me deja entrar en el enlace...
ya sí. He pinchado en google "Amistades de ida y vuelta a través del texto" y puedo entrar. Adiós, me voy a leer (no sé si antes o después de comer)
Pues mira por dónde, hay otra "casualidad-no tanto" en tus amistades de ida y vuelta, María. Tras mi escapada italiana he querido continuar con mi aprendizaje de italiano, y me he propuesto leer cada mes un libro en ese idioma. Hoy he ido a una librería y he salido de allí con dos libros, que justamente tenía a mi lado en estos momentos, cuando tú me has entretenido, para darle su sitio en mi estantería de "libros en lista de espera": el de los relatos de Hooper y uno ¿de...? ¡¡¡¡Natalia Ginzburg!!!!: "Le voci della sera". ¿Curioso, no? Otra "escritora de espacios interiores", como la Gaite, y una de sus preferidas (y de las mías).
¿Crees que estoy cerrando el círculo de amistades a través de los textos? (yo, personalmente creo que más que un círculo es una espiral infinita)
Gracias, me gusta esta espiral sin fin.
¡Qué vértigo, María! Siento que me pierdo con todas estas interesantes y bellas aportaciones. No me gustaría perder el tren que estáis poniendo a nuestro alcance tan desinteresadamente.
Sin título.
Poesía de Maria Sanz
Tú y yo nos encontramos
en Washington Square.
Me invitaste a cenar
en un club, y la orquesta
tocó para nosotros
«Indian summer»... Bailamos
inmersos en la noche
neoyorquina. Más tarde, mi vestido
brillaba abandonado sobre el suelo
de aquel apartamento, donde era
muy distinta la música: palabras
y suspiros mezclados con sirenas
de los barcos lejanos...
Pero, ¿será posible
que no recuerde ahora,
mientras abro los ojos,
cómo se titulaba la película
donde vi estas escenas?
La Sanz me lleva a New York, la Martin Gaite con Caperucita a Manhattan, quien hablaba de amistades de ida y vuelta a traves del texto? y de espirales infinitas?
...me encantó Caperucita en Manhattan.
¿sabes como se llama al "indian summer" en español? ¡El veranillo de san Miguel! ¡Miguel! ¡como mi padre y mi hijo! ¿círculos concéntricos?
(esto ya es como un juego de casualidades encadenadas)
Y como mi padre, mi hermano y mi sobrino, y de Marga claro
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