Yo creo que no, que una biblioteca nunca muere, a no ser que la mate un incendio, un terremoto o algo así. Pero de muerte natural no. Puede morir su dueño, y entonces los libros se reparten y viven otras vidas. Algunos, los más preciados, esos que guardan recuerdos entre sus páginas, los que están adornados con ilustraciones o con la firma del autor, pasan a formar parte de las bibliotecas de personas cercanas al difunto. Otros, los anodinos, seguramente irán a librerías de viejo para comenzar un ciclo en otras manos que quizás los valoren más. A los más viejos, los más estropeados, los que tienen las páginas onduladas de salitre como el mío de Steinbeck, los herederos los tirarán a un contenedor de papel para que se hagan un lifting-regenerationtotal y salgan con otra cara (claro que los pobres pueden salir con cara de extracto bancario, pero eso es otra historia).
Y diréis, queridas amigas, que por qué narices estoy yo tan metafísico-literaria pensando en la muerte de los libros... pues os lo voy a contar ya que me lo preguntáis:
¡ha muerto mi* ebook!
*(Bueno, sí, vale, lo diré antes de que me lo diga otra: era el ebook de mi Eli, pero lo tenía yo en usufructo intensivo)


Estoy desolada. No paro de cantar por los rincones esa famosa canción que dice: "se nos murió el ebooooook de tantooo usaaarlooooo"... Y recuerdo con pesar como hace apenas unos días presumía ante vosotras de las bondades de tener un ebook entre tus manos, de poder leer con los brazos en jarras, de pasar las paginitas de un tocho considerable simplemente a golpe de botón, de poner la letra al tamaño que mejor le vaya a tu pobre vista cansada... Pues eso pasó a la historia. Y lo echo de menos. Eso es lo peor. Que echo de menos un aparatejo. Le había cogido cariño, que le vamos a hacer.
Requiem cantim pace mi biblioteca electrónica. Vuelvo a pasar página...
P.D. Por cierto, no se ha observado en el propietario del aparatejo ningún síntoma apreciable de duelo, es más, no le ha echado ni una miraíta... ¿veís como hice bien en adoptarlo yo?.
P.D. Por cierto, no se ha observado en el propietario del aparatejo ningún síntoma apreciable de duelo, es más, no le ha echado ni una miraíta... ¿veís como hice bien en adoptarlo yo?.
8 comentarios:
Te acompaño en el sentimiento, una pena la pérdida, irreparable, tan sentida...
gracias, plañidera, pásate por aquí y ahogamos las penas en alcohol...
que más quisiera yo.............
Lo siento, querida. Pero piensa...siempre nos quedará el papel.
¿Y pa ké coños te comprast un e-book? Mira la tenología cómo te paga. ¡¡¡Si onde haya un buen libro de papel!!!
...Y respecto a tu posdata: cada uno tiene su forma de sobrellevar un duelo. ¿Te has cuestionado que a lo mejor tu Eli no quiere hablar del tema para no sufrir más? Y si me apuras: ¿no será que prefiere hacerse el loco pa no tirarse directamente a tu yugular? Que lo de compartir es muy bonito y está mu bien pero conociéndote como te conozco y tratándose de una letgra detrás de otra formando una frase seguida de otra y otra y otras hasta formar un capitulo que sumados a otros forman un libro, seguro que garrapiñaste el e-book tó pa ti... le entró nostalgia de su Eli, como a lo canarios de libertad en una jaula, y si las tortugas deciden fenecer firándose sobre su concha, el e-book "de Eli" decidió inundarse de rayas y ahogarse en ellas pa no sufrir.
No sé, digo yo. Hablo por no estar callá. Lo mismo estaba encantao de estar en tus manos y mjurió por un mal de ojo que le hizo Eli pa...
¡Dios! ¡Qué difícil es entender todo en esta vida!
El anterior anonimo soy yo, Pilar, que mi ordenador compinchao con el e-book de "Eli" no me deja poner mi nombre.
¡Las máquinas son asín de retorcías!
¡qué ganas de trifulca tienes, Maripi!
ah, por ciegggtoo, se te ha pegado el acento fgaaancés, ¿no, madaaaamee?
la "letgra", "fenecer firándose sobre su concha", "mjurió", ¡oh, mondieu, mondieu que cosmopolitaaa!
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