martes, 14 de abril de 2009

STRUWWELPETER

En el año 1844 el joven doctor alemán HEINRICH HOFFMANN (1809-1894), después de buscar en vano en las librerías de Frankfurt en vísperas de Navidad, un libro ilustrado que le pareciera interesante para su hijo de cuatro años, decidió comprar un cuaderno escolar y se puso a escribir unas historias que ilustró con sus propios dibujos. El texto comenzaba con "La historia del malvado Federico", en cambio la presentación de "Der Struwwelpeter" —traducido al castellano como "Pedro Melenas", personaje que daría posteriormente nombre al libro—, en el manuscrito figuraba al final. Löning, un conocido del autor, publicó por primera vez el libro en una edición de 1.500 ejemplares en 1845.
El propio Hoffmann cuidó personalmente que la impresión de los dibujos no alterara en lo más mínimo los colores y el estilo original. Lo que no quería era que se deslizara en las páginas nada del estilo artificioso y dulzón tan característico de los libros infantiles que se publicaban en el momento y que él había rechazado en su búsqueda de un libro para su hijo. Los 1.500 ejemplares fueron vendidos en un mes, y a esta primera siguieron infinidad de ediciones y traducciones a múltiples idiomas; siendo para destacar que el propio Mark Twain fue el responsable de una de las traducciones de Der Struwwelpeter al inglés.
El libro del doctor Hoffmann pertenece a una tradición de literatura destinada a los niños del tipo instructiva o aleccionadora, en auge durante el momento de su producción. Se trata de un conjunto de historias rimadas destinadas a advertir sobre las consecuencias negativas de actuaciones infantiles fuera de la norma de conducta considerada correcta en la época.

La historia del Chupadedos

"¡Conrado!", dice mamá:
"Salgo un rato, estate acá;
sé bueno, juicioso y pío,
hasta que vuelva, hijo mío,
y no te chupes el dedo
porque entonces —¡ay, qué miedo!—
vendrá a buscarte, pillastre,
con las tijeras el sastre,
y te cortará —tris, tras!—
los pulgares, ya verás".
Sale doña Berta y ¡zas!
¡Chupa que te chuparás…!





Se abre la puerta y de un salto,
entra en la casa, al asalto,
el terrible sastre aquél
que venía en busca de él.
Con la afilada tijera
le corta los dedos —¡fuera!—
y deja al pobre Conrado,
llorando desconsolado.
Cuando vuelve doña Berta,
lo encuentra, triste, en la puerta.
¡Sin pulgares se quedó,
el sastre se los cortó!



http://www.rodelu.net/montoya/montoy111.html







5 comentarios:

Cristina dijo...

"PEDRO MELENAS, HISTORIAS MUY DIVERTIDAS Y ESTAMPAS AUN MAS GRACIOSAS"
JOSE J. DE OLAÑETA, EDITOR

¿te lo has leído? ¿por qué lo recomiendas?

maría-sur dijo...

En el libro que nos ocupa este mes me llamó la atención la canción del hamburguesero que se cae en la picadora, el niño al que le cortan los dedos, ese otro que mete la cabeza en la caja de manzanas y su padre se lo come...¡un poco siniestras! y busqué entre otros lo de STRUWWELPETER. No lo conociá. He encontrado referencias y críticas para todos los gustos. Si pinchas en el vínculo que inserto verás una mala crítica. Yo aún no sé....PODRÍA SER TEMA DE DEBATE para mañana: los castigos, su sentido, las formas, la culpabilidad...que también aparecen en los propios personajes de nuestro libro,no?

maría-sur dijo...

Más que recomendación ha sido un abrir la puerta para ver qué hay detrás, y pensar, o reflexionar, y debatir, o simplemente curiosear.

angeles dijo...

Para encontrar historias macabras dirigidas a niños no hay que ir tan lejos. Tenemos un buen "ejemplo" en Antonio Rodriguez Almodovar, escritor de cuentos para niños de los que hay bastantes que son autenticas barbaridades, y esto se lo dan a los niños en el colegio para que lo lean, ¡los pobres!. Entiendo que algunos detesten la lectura despues de tan nefasta experiencia.

Cristina dijo...

-¡NIÑO, CÓMETE LA SOPA QUE VIENE EL HOMBRE DEL SACO!

-...y llegó el cazador, le rajó la barriga al lobo ¡y salió la abuela de Caperucita!

-y la madrastra mandó que mataran a Blancanieves y le sacaran el corazón...

-la vieja metió a Hansel y Gretel en una jaula, y les daba de comer para que engordaran y después comérselos...