viernes, 1 de febrero de 2013

PARÍS ERA UNA FIESTA

París era una fiesta, el primer escrito de Hemingway que vio la luz póstumamente, despliega el mítico panorama de la ciudad de París, la capital de la literatura americana hacia 1920. La obra es una mezcla fascinante de paisajes líricos y agudamente personales, con otros más contundentes y anecdóticos en torno a sus años de juventud en aquel encantado lugar en el que fue «muy pobre pero muy feliz», en un tiempo de ilusión entre dos épocas de atrocidad.
  
Diario del hombre y del escritor, crónica de una época y una generación irrepetibles, este texto alinea en sus páginas a figuras como Gertrude Stein, Ezra Pound, Scott Fitzgerald o Ford Madox Ford. El París cruel y adorable, poblado por la extraordinaria fauna de la «generación perdida» y sus precursores, el ideal de juventud para Hemingway, protagoniza este vivaz testamento tan entremezclado de realidad, deseo y remembranza que Manuel Leguineche prologa sin escatimar entusiasmo en la edición de Seix Barral.




Ernest Hemingway
(Ernest Miller Hemingway; Oak Park, 1899 - Ketchum, 1961) 

Narrador estadounidense cuya obra, considerada ya clásica en la literatura del siglo XX, ha ejercido una notable influencia tanto por la sobriedad de su estilo como por los elementos trágicos y el retrato de una época que representa. Recibió el premio Nobel en 1954.
Ya se había iniciado en el periodismo cuando se alistó como voluntario en la Primera Guerra Mundial, como conductor de ambulancias, hasta que fue herido de gravedad. De vuelta a Estados Unidos retomó el periodismo hasta que se trasladó a París, donde alternó con las vanguardias y conoció a E. Pound, Pablo Picasso, J. Joyce y G. Stein, entre otros. Participó en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial como corresponsal, experiencias que luego incorporaría a sus relatos y novelas.
Él mismo declaró que su labor como periodista lo había influido incluso estéticamente, pues lo obligó a escribir frases directas, cortas y duras, excluyendo todo lo que no fuera significativo. Su propio periodismo, por otra parte, también influyó en el reportaje y las crónicas de los corresponsales futuros.
Entre sus primeros libros se encuentran Tres relatos y diez poemas (1923), En nuestro tiempo (1924) yHombres sin mujeres (1927), que incluye el antológico cuento "Los asesinos". Ya en este cuento es visible el estilo de narrar que lo haría famoso y maestro de varias generaciones. El relato se sustenta en diálogos cortos que van creando un suspense invisible, como si lo que sucediera estuviera oculto o velado por la realidad. El autor explicaba su técnica con el modelo del témpano de hielo, que oculta la mayor parte de su materia bajo el agua, dejando visible sólo una pequeña parte a la luz del día.
Otros cuentos de parecida factura también son antológicos, como "Un lugar limpio y bien iluminado", "La breve vida feliz de Francis Macomber", "Las nieves del Kilimanjaro", "Colinas como elefantes blancos", "Un gato bajo la lluvia" y muchos más. En algunas de sus mejores historias hay un vago elemento simbólico sobre el que gira el relato, como una metáfora que se desarrolla en el plano de la realidad.
La mayor parte de su obra plantea a un héroe enfrentado a la muerte y que cumple una suerte de código de honor; de ahí que sean matones, toreros, boxeadores, soldados, cazadores y otros seres sometidos a presión. Tal vez su obra debe ser comprendida como una especie de romanticismo moderno, que aúna el sentido del honor, la acción, el amor, el escepticismo y la nostalgia como sus vectores principales. Sus relatos inauguran un nuevo tipo de "realismo" que, aunque tiene sus raíces en el cuento norteamericano del siglo XIX, lo transforma hacia una cotidianidad dura y a la vez poética, que influiría en grandes narradores posteriores como R. Carver.
Uno de los personajes de Hemingway expresa: "El hombre puede ser destruido, pero no derrotado". Y uno de sus críticos corrobora: "Es un código que relaciona al hombre con la muerte, que le enseña cómo morir, ya que la vida es una tragedia. Pero sus héroes no aman mórbidamente la muerte, sino que constituyen una exaltación solitaria de la vida, y a veces sus muertes constituyen la salvaguarda de otras vidas". A este tipo de héroe suele contraponer Hemingway una especie de antihéroe, como su conocido personaje Nick Adams, basado en su propia juventud, y que hilvana buena parte de los relatos como una línea casi novelesca.
Sus novelas tal vez sean más populares aunque menos perfectas estilísticamente que los cuentos. Sin embargo, Fiesta (1926) puede ser considerada una excepción; en ella se cuenta la historia de un grupo de norteamericanos y británicos, integrantes de la llamada "generación perdida", que vagan sin rumbo fijo por España y Francia. En 1929 publicó Adiós a las armas, historia sentimental y bélica que se desarrolla en Italia durante la guerra. En Tener y no tener(1937), condena las injusticias económicas y sociales. En 1940 publicó Por quién doblan las campanas, basada en la Guerra Civil española. Esta obra fue un éxito de ventas y se llevó a la pantalla.
En 1952 dio a conocer El viejo y el mar, que tiene como protagonista a un modesto pescador de La Habana, donde vivió y escribió durante muchos años enfrentado a la naturaleza. Algunos críticos han visto en este texto la culminación de su obra, porque en él confluyen el humanismo y la economía artística; otros, sin embargo, opinan que éste no es el mejor Hemingway, por una cierta pretensión didáctica. Hacia el final de una vida aventurera, cansado y enfermo, se suicidó como lo haría alguno de sus personajes, disparándose con una escopeta de caza. Para muchos, es uno de los escasos autores míticos de la literatura contemporánea.

-ENLACE DE MARÍA NORTE: http://www.monografias.com/trabajos10/parisfin/parisfin.shtml

7 comentarios:

marga dijo...

De Nueva York a París, ¡me encanta viajar!

Cristina dijo...

es incréible! aquí como todas sois la mar de modernas y todas tenéis ebooks, ipads, y todos los cachirulos, no lo sabéis, pero yo como me he quedado prehistórica... el libro está descatalogado, y de segunda mano cuesta como si el propio hemingway te lo hubiera dedicado. Ya solo me quedan dos recursos: la biblioteca de mi padre (que es, más o menos, de la época en la que París era una fiesta) o irme a la biblioteca de Torreblanca

pilar dijo...

Chicas, un compromiso ineludible de última hora, me obliga a cambiar la cita de la asociación Hoy Libro para este lunes día 4, a la misma hora y en el mismo sitio, como canta el bolero.
¿Podéis? Espero vuestra respuesta veloz

Maria-Norte dijo...

Citas de "París era un fiesta"

"Sabéis que he nacido para disfrutar de la vida, pero Dios se olvidó del dinero”.

“Nunca escribas sobre un lugar hasta que estés lejos de él, porque ese alejamiento te da una mayor perspectiva”.

“Siempre cabe la posibilidad de que un libro de ficción arroje alguna luz sobre las cosas que fueron antes contadas como hechos”.

“Dicen que las simientes de todo lo que haremos están en todos nosotros, pero a mí me parece que en los que bromean con la vida las simientes están cubiertas con mejor tierra y más abono”.

“Tenemos que vivir en el presente, no perdernos ni un minuto sin gozarlo… Miramos y allí estaba todo: nuestro río y nuestra ciudad y la isla de nuestra ciudad”.

“Al crear se le da demasiada importancia. Al fin y al cabo, a Dios le bastaron seis días para crear el mundo, y el séptimo descansó”.

“Toda la tristeza de la ciudad se nos echó encima de pronto con las primeras lluvias frías de invierno. Por entonces, ya los fines de otoño se me habían echado encima de niño y de muchacho y de joven, y, puesto a describirlos, en unos lugares salía mejor que en otros. A eso se llama ‘transplantarse’, pensé, y, a lo mejor les conviene tanto a la spersonas como a otras especies cuando crecen”.

“Con tanto árbol en la ciudad , uno veía acercarse la primavera de un día a otro, hasta que después de una noche de viento cálido venía una mañana en que ya la teníamos allí. A veces, las espesas lluvias frías le echaban otra vez y parecía que nunca iba a a volver, y que uno perdía una estación de la vida. Eran los únicos períodos de verdadera tristeza en París, porque eran contra la Naturaleza. Ya se sabía que el otoño tenía que ser triste. Cada año se le iba a uno parte de sí mismo con las hojas que caían de los árboles, a medida que las ramas quedaban desnudas frente al viento y a la luz fría del invierno. Pero siempre pensaba uno que la primavera volvería, igual que sabía uno que fluiría otra vez el río aunque se helara. En cambio, cuando la lluvias frías persistían y mataban la primavera, era como si una persona joven muriera sin razón”.

“Por entonces, ya había descubierto que todo, lo bueno y lo malo, deja un vacío simpre cuando se interrumpe. Pero si se trata de algo malo, el vacío va llenándose por sí solo. Mientras que el vacío de algo bueno sólo puede llenarse descubriendo algo mejor”.

Maria-Norte dijo...

Y también:
"Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar".

Unai Sesma dijo...

Hola buenas , en uno de los primeros capítulos hemingway habla con stein sobre la homosexualidad, y hacen alusión a un escritor "corrupto" en Milán. ¿Alguien sabe de quién se trata?

Unai Sesma dijo...

Hola buenas , en uno de los primeros capítulos hemingway habla con stein sobre la homosexualidad, y hacen alusión a un escritor "corrupto" en Milán. ¿Alguien sabe de quién se trata?