domingo, 1 de septiembre de 2013

... Y LLEGÓ SEPTIEMBRE



¡Ay, Septiembre, septiembre!

¡Ay, los libros y los deseos  y los amigos y los reencuentros y  la vida que viene y va!

¡Ay, qué bueno Hoy libro de nuevo!

Bienvenidas, chicas.

Ahí os dejo dos regalitos, no sea que me hayáis vuelto con la depresión post vacacional y no sepáis qué hacer con vuestras inconmensurables vidas en ámbar estos primeros días de mes.



Aquella noche de setiembre, fuiste
tan buena para mí... hasta dolerme!
Yo no sé lo demás; y para eso,
no debiste ser buena, no debiste.

Aquella noche sollozaste al verme
hermético y tirano, enfermo y triste.
Yo no sé lo demás... y para eso,
yo no sé por qué fui triste... tan triste...!

Solo esa noche de setiembre dulce,
tuve a tus ojos de Magdala, toda
la distancia de Dios... y te fui dulce!

Y también fue una tarde de setiembre
cuando sembré en tus brasas, desde un auto,
los charcos de esta noche de diciembre.

              (Poema de César Vallejo