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martes, 25 de septiembre de 2012

semana internacional del libro

He cambiado en mi forma de acercarme a las redes. En realidad, facebook no me gusta mucho, será que me he acostumbrado a el blog, donde todo está más ordenadito (si me leyeran en mi casa...), pero eso de entrar y ver uno que cuenta un chiste, el de abajo que te pone su canción preferida, el otro que te cuenta que se ha tomado una cerveza y el de más allá te hable de los ministros y sus recortes... no sé, la verdad, que lo veo todo muy desordenado. 

Pero sigo entrando ¿por qué? porque de vez en cuando hay cosas que me sorprenden. Las que me conocéis sabéis que mi curiosidad me pierde.

Y he empezado a hacerme lectora de grupos más afines a mis ideas, y a clubs de lectura que comentan los libros que leen (¿os suena eso?) y a páginas culturales que me dicen qué cosas interesantes hay para ver. Y bueno, de vez en cuando me meto en alguna de esas que nos reencontramos con nuestros compañeros de la infancia y de la facultad. Vivir de los recuerdos está bien a ratos, pero solo a ratos. 

En facebook ahora, hay una movida que me ha parecido divertida para que la traslademos aquí. Se trata de celebrar la SEMANA INTERNACIONAL DEL LIBRO.

Las reglas son:

1.- Agarrar el libro más cercano, ir a la página 56 y copiar la quinta frase.
2.- No mencionar el título del libro.

Lo que me gustaría es que participara todo el que asoma sus naricillas por este blog, que sé que son más de los que participan.

Como todavía no estamos todas con los blues de trafalgar no hay peligro de que coincidan las frases ¿no?

¡Ea! ¡a ver qué estáis leyendo, que estamos de celebración!



lunes, 14 de marzo de 2011

LIENZO EN BLANCO... TERCERA SESIÓN

él pinta y pinta y mientras pinta…
somos juguetes de la risa, sabandijas de palacio, medio metro de bufidos que a los monarcas encantan. A la derecha del lienzo me encontrarás si no estás harta

Mientras él pinta, los bufones entretienen a sus señores. Se les llamaba de muchas formas: Mayordomos de la risa, Juguetes de burla, sabandijas de palacio...

Se llama bufón al truhán o gracioso que con sus palabras, acciones y chocarrerías tenía por oficio hacer reír a los poderosos. Su nombre viene porque, entre las gracias que hacían durante sus actuaciones, añadían un ruido como de bufido. Solía tener unas características físicas anormales, fuera de lo habitual: jorobados, enanos..., y se reír de ellos más por sus defectos que por sus chistes y devaneos. Calderón de la Barca, en "El médico de su honra" los define así:


Su profesión era el humor, el ingenio
Soy cofrade del contento (…)
Mayordomo de la risa,
Gentilhombre del placer
Y camarero del gusto,
Pues me visto con él




En la Corte de Felipe IV ningún bufón gozó de tanta dignidad ni de porte tan aristocrático como Nicolasito Pertusato, enano italiano. Llegó a ser ayuda de cámara en Palacio. Procedía de una familia noble del Milanesado. Ingresó en palacio en 1650, teniendo en la reina Mariana de Austria a su principal valedora. Su expediente como enano finaliza en 1660. A partir de 1664 se puede observar cómo los escribientes dudan en llamarle Nicolasito o Don Nicolás, y por esa fecha el Rey le agrega otra merced a las dos que ya tenía, merced de enfermería y nueva ración como criado de la Cámara. En 1675 Carlos II le asciende a Ayuda de Cámara como merced particular. Murió aproximadamente 65 años sin herederos forzosos. Es el protagonista de la novela de Eliacer Cansino, El Misterio Velázquez, ganadora del premio Lazarillo en 1997.


También destacaba Mari Bárbola (María Bárbara Asquín), que acompañó a la infanta Margarita desde su nacimiento. Era una enana hidrocéfala de origen alemán. que a la muerte de su señora, la condesa de Villerbal y Walther, pasó a formar parte del servicio de palacio el año del nacimiento de la Infanta Margarita, con paga, raciones y cuatro libras de nieve durante el verano.



Tantas pinceladas he dado
en esta quincena de oro
y, sin pizca de decoro,
bufonadas he lanzado,


que, sin haberlo pensado
Maribárbola he sido
y me puse su vestido
con las mejillas hinchando


¡ay, qué pena y qué llorera,
qué me gusta hacer el tonto
siendo ya casi santera!

Mas vergüenza yo no tuviera
si siendo aun una buena moza,
contigo no me divirtiera.







El pinta y pinta y mientras pinta...

Reuniendo gente dispersa,
(¡mira, allí está Pertusato!)
se mete en su propio cuadro.
Si quieres adivinarlo,
no necesitas ni un rato.

Aquí han terminado las pistas.
El cuadro ya está pintado.
Vosotras, que sois tan listas,
deberéis esclarecer
qué y quién nos ha inspirado
en este intento de hacer,
con todo nuestro cariño,
los días de María más DORADOS.


Yo pinto y pinto y mientras pinto…

La vieja fríe huevos, y yo echo mano de un TOMATE, recién llegado de las américas, tan desconocido como discutido... ¿es tóxico o alimento?, tal vez solo medicina para hospitales de sangre... por si acaso yo no lo pondré para el almuerzo, aunque mi paisano Murillo se atreva a que lo “cocinen” los ángeles.

Dicen por la Corte que ha llegado a Madrid un amigo de GALILEO, ¡otro satélite más del REY PLANETA-REY DE LAS ARTES-FELIPE IV!. Se trata del militar Octavio Piccolomini, hermano del arzobispo de Siena. Al parecer le ha encargado a Murillo que pinte a Galileo en su celda de la Inquisición, y, pasarán muchísimos años, antes de que al restaurar el cuadro, cuando le quiten el marco, los sabios descubran que el lienzo era más grande de lo que pensaban, porque estaba doblado en el bastidor escondiendo en uno de los extremos la famosa frase Eppur si mueve.

Yo pinto y pinto y mientras pinto…

¡El gran TEATRO del mundo continua! La vida en la corte es un frenesí... y un sueño, sobre todo para un pintor de cámara como yo y para el dramaturgo oficial, CALDERÓN DE LA BARCA. Ambos reflejamos en nuestras obras los mismos asuntos, porque la verdadera unidad de este barroco en el que vivimos, sabedlo, está en la atención que le dedicamos a la melancólica fragilidad de la vida.

También Rubens ha estado en Madrid este año 1628, para realizar gestiones diplomáticas, y haciéndome la competencia, ha cometido la osadía de pintar unos diez retratos de la familia real, la mayoría perdidos cuando leáis esto, aunque sí podréis ver el que le hizo al Rey, y apreciar las diferencias de nuestros estilos, yo lo represento como la esencia del poder, majestuoso, y Rubens de forma alegórica. Cuando en 1640 muera Rubens, dejará en su casa su "Danza de aldeanos", que sus herederos venderán directamente a su majestad Felipe IV, por la cantidad de 800 florines, bello cuadro en el que el maestro recrea sin igual esos BAILES DE CASCABEL, que entretienen los bailes de la gente del pueblo.

¿Habrá tomado nota de todo esto el secretario del rey, FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS?, es uno de los escritores más importantes de este Siglo de Oro, y no sé si estará para estas menudencias. Yo lo he pintado, al igual que a otros miembros de la corte. El mío será sin duda (aunque peque de inmodestia) el retrato más famoso del SATÍRICO POETA, porque supe captar toda su personalidad y su ironía: esos ojos con las antiparras -llamadas en su honor "quevedos"-, ese divertido gesto a pesar del austerio y serio ropaje negro y esa cruz de la orden de Santiago que me trajo para posar.

Yo pinto y pinto y mientras pinto…

Suena la MÚSICA, y yo pinto. Pinto la música mundana y la cortesana. La primera en “Los tres músicos” con uno de ellos tocando una VIHUELA y cantando, en alegre francachuela alrededor de una mesa con pan, vino y queso. Y la música cortesana la toca la dama de la viola de gamba de “Las hilanderas”. Los tres músicos alternaban aquel día canarios con polvicos, y gambetas con unos pollos viejos, y casi, casi como si estuvieran representando un papel en una obra de TEATRO los pinto, igual que a muchos otros, para que os hablen del derecho y del revés, como el haz y el envés del mundo, igual que hace el Fénix de los Ingenios, nuestro gran LOPE DE VEGA en sus obras ¿o no? ¿Acaso no descubrís en las mías también a "discretas enamoradas", o a una "niña de plata", o tal vez a un "caballero" o a una "boba dama"?

Sí, damas bobas, que haberlas haylas, como las BRUJAS a las que persigue la Inquisición. ¿Qué mi padre y mi abuelo pertenecen al Santo Oficio? No sé, no sé… yo sigo pintando, que otra vez está aquí doña Margarita y esta vez viene acompañada… ¡Ay, Dios, no sé si me llegará la pintura para tanto GUARDAINFANTE! Yo no contaba con esto hoy, ¡que desavenencia!. ¡Que vida ésta! No es más que es una fuente de desconciertos ¿No creéis? ¿O será esta mentalidad barroca que tenemos que nos conduce a la melancolia y que sin remedio reflejo en mis cuadros? Bueno, otros hacen igual, si no, ya me diréis que no es casualidad que nuestro Príncipe de los Ingenios, el amigo CERVANTES llame a Don Quijote "el Caballero de la Triste Figura" ¿nooo?

Y hablando de caballeros me paso al caballo, que acabo de enviarle unos bocetos de mi querido rey al ESCULTOR PIETRO TACCA, para que pueda completar la estatua ecuestre del monarca y que pergeña con la ayuda científica de Galileo.

Yo pinto y pinto y mientras pinto…

No acabo de creerme el último chisme que me llega de los MENTIDEROS. Sí, ya sé como es nuestro rey, pero lo de la monja, lo de la monja es… no sé si creérmelo, ya sabéis que muchas veces son solo ganas de chismes y jaleo. Sin embargo me ha pedido que le pinte un Cristo, y me ha dicho el Conde Duque que irá destinado a la Iglesia del mismo convento de la Monja Sor Margarita... ¿o era Sor Margarita la Monge? debo enterarme mejor, ¡se me va el santo al cielo tan a menudo!

Bueno, para jaleo el que me están armando estos dos... ¡Menudos BUFONES!

-¡Nicolasito, Nicolasito, Maribárbola, dejad tranquila a su excelencia e id a buscarlas!
-¿A buscar a quién Don Diego?
-A quién va a ser, por dios y por el rey, ¡A LAS MENINAS! ¡LAS MENINAS!


¡LAS MENINAS!

Yo pinto, pero mientras empiezo a pintar, le escribiré a Juana, que hace tiempo que no lo hago y luego se disgusta mi suegro, el maestro Pacheco.

Querida Juana, hoy me ha ocurrido un hecho singular.
Yo pintaba, y mientras pintaba tan tranquilo, entró la inquieta infanta Margarita en mi taller, bellísima como siempre con su su guardainfante y su basquiña gris y crema. Tras ella, toda su corte de acompañantes, alborotando una jornada que prometía ser fructífera.

Margarita tenía sed, ya sabes de sus caprichos, y la menina Doña María Agustina Sarmiento de Sotomayor se apresuró a entregarle mi jarrita de agua, arrodillándose a mi lado para ponerse a su altura.

Pero de pronto, y sin avisar, entraron los reyes, don Felipe y doña Mariana. Todos quedamos paralizados, sin saber muy bien cómo reaccionar. A mi me pilló paleta en mano. Mi pariente, José Nieto Velázquez que había venido a visitarme, ya salía por la puerta trasera y tuvo que frenar su marcha.
La dama de honor de la infanta, Doña Isabel de Velasco, fue la primera que los vió, y comenzó a hacerle una reverencia, percatándose la infanta, que giró levemente la cabeza, dejando de mirar a su bufón preferido, Nicolasito Pertusato, que jugaba con el perro.

Mari Bárbola giró la cabeza, sin saber muy bien cómo reaccionar, y la camarera Mayor, Doña Marcela de Ulloa ni se enteró, ya que estaba en animada charla con el guardadamas, don Diego Ruiz Azcona.
Ya ves, Juana, que la vida en la corte del rey Planeta está plagada de sorpresas. Y nunca, PERO NUNCA, los cuadros acaban siendo lo que uno piensa.



Mientras yo pinto, el cuadro va cambiando ante mis ojos. Como te iba diciendo, Juana, los cuadros NUNCA acaban siendo como uno piensa... un cuadro es como un juego de magia, está formado por miles de partículas de color que cambian al secarse, que emiten matices muy diferentes según la luz que reciban y los ojos que lo miren. La pincelada que un día te parece exacta, al día siguiente ves que estorba, esa cabeza que miraba hacia un lado la vuelves a ver y piensas que debería tener otra inclinación. Los pintores, cuando vemos un cuadro de otro pintor, aunque nos guste mucho, siempre pensamos ¿cómo lo pintaría yo?

Estoy seguro que mis obras serán interpretadas por otros pintores de forma muy diferente a como yo las he visto.

¿Cuántas versiones diferentes se harán de mis Meninas sin que yo las vea? Me gustaría conocerlas, Juana, tenerlas ante mis ojos aunque fuera un ratito...



Ay, don Diego, que ironía
que hasta yo, que soy bufón
híceme la versión mía
con un trozo de cartón
y riéndome un montón...
¡perdóneme la osadía!

Y como díjole a Juana
que quería verlas todas
voy a expiar mis pecados,
y voy a dejar colgadas
las que yan han pregonado
aquestas bellas doncellas
tan aplicadas todas ellas.



Ya han aparecido algunas

¿Y las otras ?
Las otras tendrán que ir adivinando


1.- PABLO PICASSO:
Este, maestro, es un malagueño universal y las pintó ¡Como no, a lo Guernica! Bueno, ustéd no sabrá de qué le hablo. Grises fríos y azulados... ¿quizás imaginando que el ambiente en la Corte debió ser algo más dramático de lo que usted nos enseñó?




Aunque como usted no sabrá, este tal Pablo era tan inquieto, y tan fértil, que a los 76 años le hizo a su cuadro nada menos que ¡58 interpretaciones! algunas más coloridas que otras, claro.


2.- SALVADOR DALÍ:
¿Será posible? ¡Pues no nos ha sustituido por números este otro compatriota nuestro! ¡no sabrá él que somos de letras!




Bueno, bueno, ¿y en éste con Gala?... La pintó reflejada en el espejo, como usted reflejó a los Reyes




Pero hay muchas más...
¿de éstas otras que he encontrado

sabrán las bellas doncellas quién las ha pintado?



3.- MINGOTE (DE ORO)

Mire, mire éste, vea cómo el perro muerde a Nicolasillo, je, je, je, y cómo todos miran sorprendidos a la infanta que se le hincha la falda... ¡y sale volando! Ja, ja, ja.
Ésto, ésto, no puede ser obra sino de otro maestro de la broma, como yo, ¿no cree?
Es que... ¡Es que hay días en los que a uno no se le ocurre nada!.


4.- J. SARGENT

¿Y éstas niñas con sus babys de colegio o de estar por casa? Se respira un ambiente tranquilo, familiar, íntimo como ese instante casual de su taller del Alcázar ¿verdad? Igual que entonces, parece que este retrato captara a las niñas de manera informal en un momento intrascendente, en absoluto de pose ¿no cree?



5.- HAMILTON (PERO NO EL DE LOS COCHES)

¿Picasso otra vez? ¿Autoretratado?
¡Ah, no, no! Mas bién parece un homenaje al malagueño aprovechando el suyo. Como un repaso a su vida artística: un Nicolasillo arlequín, el cubismo en la cabeza de Margarita, el perro guernikiano, o la menina que recuerda a la niña que guía al Minotauro o yo mísma postsegunda guerra mundial. Curioso, si señor, muy curioso.
¿Se ha fijado? Sobre el pecho de Picasso ha colocado una hoz y un martillo en vez de la cruz de Caballero de Santiago. ¡Hasta dónde han llegado, Don Diego, hasta dónde! ¡Hasta donde quiera su autor, Hamilton, que de un plumazo homenajea a sus dos ídolos, usted, don Diego y nuestro Pablo Picasso.



6.- EQUIPO CRÓNICA
¿Y éstas dos tan pop? ¿Se ha fijado en el patito amarillo? A eso le llamamos flotador, y sirve para no ahogarse en el mar. Y la decoración es algo más actual, aunque no estoy yo muy segura que fuera del agrado del Rey Planeta. Se llama "En la salita" y ese objeto tan raro por el que me pregunta se llama televisor, y dentro hay personas que chillan mucho.



¿Y esta nueva versión del mismo?
Muchos señores con corbata veo yo... ¿cortesanos del siglo XX?





7.- VALDÉS (PERO NO EL DEL CAFÉ)

Mire, maestro, como decoran ahora las calles de nuestras ciudades, ¡meninas a las que se les puede tocar! Las hace Manolo Valdés, un antiguo (aunque no tanto como usted, don Diego) componente del grupo que pintó los anteriores, y que parece obsesionado con la silueta de las mujeres de nuestro tiempo.



8.- ¿YA VENDEN MENINAS EN EL CORTINGLÉ?
¿Y éstas tan modernas? ¿Dónde las he visto yo que me suenan tanto? Ah! señor Diego, estás la han usado para la campaña de primavera de unos grandes almacenes, fíjese usted, maestro, tantos años después y la moda lo imita... ¡aunque a usted lo han puesto muy rubito!




9.- SOROLLA

Uyyyyy, esta está a medio hacer, fíjese, ¡ha dejado el fondo sin pintar!



10.- UNA JOYA DE GOYA
Esto debe ser un grabado, tantas rayitas negras... ¿quién tendría tanta paciencia? ah, pues dice La Academia que fue Goya... me lo imaginaba, porque era un maestro del grabado como pocos... ayyy, maestro, si usted viera ese que se llama "el corazón tiene razones que la razón no entiende"... ¡le encantaría!




lunes, 7 de marzo de 2011

...Y SIGO PINTANDO AQUÍ EL LIENZO EN BLANCO

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será y un es cansado...

Eso dijo Quevedo ayer.
Yo espero que no estéis cansadas hoy, para esta

Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Los bailes se animaban con esta especie de guitarra con nombre casi casi de enfermedad:
V I H U E L A
En vano os apercibo,
dulce instrumento mío,
si templar mi dolor con vos pretendo;
y la grandeza de mi mal ofendo,
si alentado confío
que pueda el corto alivio
que recibo
con vuestro blando acento,
de mi antiguo tormento
en la memoria introducir olvido.


Orfeo tocando la vihuela. Ilustración de El maestro, de Luys de Milán (1536).


Mientras él pinta, suena en las fiestas la música de vihuela, y Juan de Arguijo le dedica a este instrumento el poema que habéis leído. La vihuela alcanzó su máximo esplendor en la Península Ibérica durante el siglo XVI, en el ambiente cortesano, y bajo el amparo de las capillas musicales de reyes y nobles como Felipe IV, tan aficionado a la música que compuso un motete llamado “Ad inicio”. Porque el Siglo de Oro lo es también para la música, brillando con luz propia muchos compositores como Mateo Romero, director de la Capilla Real; su sucesor, Carlos Patiño; Juan Blas de Castro y Tomás Luis de Victoria. Sin olvidar al gran tratadista de la guitarra: Gaspar Sanz. Algunos compusieron también para el teatro, como Francisco Gutiérrez, que colaboró con Calderón en los Autos sacramentales. Juan Hidalgo de Polanco, compositor favorito de Calderón de la Barca, a cuya comedia “Celos aun del ayre matan” puso música, siendo la más antigua ópera española conservada.



Él pinta y pinta, y mientras pinta:

Estos ojos que nos miran dijeron: "No quiso la lengua castellana que de casado a cansado hubiese más de una letra de diferencia"

Si alguna dama se da por aludida, que no sea boba ¡es mejor que beba!, que también tiene una letra de diferencia. ¿A que tengo mucho ingenio? ayyy que se me olvidaba la pregunta ¡seré boba yo también! ¿de quién son estos ojos tan tristones?


Mientras él pintaba sin parar, Lope de Vega, fénix de los ingenios, revolucionaba los escenarios.

Aunque he investigado, y creo que sé el motivo de su frase: quizás el maestro del soneto estaba cansado porque estaba casado con una de Guardo. Fracasó buscando "El remedio en su desdicha", y surgió pronto “La discordia en los casados”, no porque la dama fuera boba, que ya se sabe que las damas de Guardo no son bobas, sino porque no supo apreciar “El valor de las mujeres” y pensaba que éstas son como “El perro del hortelano”, que ni come ni deja comer. En fin, que "No hay castigo sin venganza".

Su portentosa imaginación trajo nuevos colores para el teatro universal. El «monstruo de la naturaleza», como lo llamó Cervantes, fue autor de cerca de 1.500 obras teatrales, novelas, poemas épicos y narrativos y varias colecciones de poesía lírica profana, religiosa y humorística.

Lope destacó como consumado maestro del soneto, como el que le dedicó a Violante, que enseña a hacerlos con mucha gracia. Su aportación al teatro universal fue principalmente flexibilizar las normas clasicistas del aristotelismo para adecuarse a su tiempo y abrió con ello las puertas a la renovación del arte dramático.


Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Aunque con aspirador, no pueden disimular su condición las que asoman por este rincón (después de irse de picos pardos)


Solución: Lo que yo me imaginaba: mucho brujerío hay por aquí... ¡brujas, más que brujas!

Porque mientras él pinta, la Inquisición sigue con su ardua tarea de quemar a todo bicho viviente que no siga sus normas. Incluídas nuestras antecesoras que, a bordo de una primitiva escoba en vez de nuestro moderno aspirador, utilizaban sus malas artes para hacer conjuros. Aunque, mira por donde, vemos un resquicio en el Santo Oficio, porque con la confesión del brujo, la inquisición advertía:
"Que no procede en estos casos por solo la forma de ser brujos y hacer los dichos daños, si no testifican de haberlos visto hacer algunos daños, porque muchas veces lo que dicen han visto y hecho les sucede en sueños y juzgan se hallaron en cuerpo y lo vieron e hicieron con los que testifican y les figura el demonio cuerpos fantasiosos de aquellos que dicen vieron sin haberlos visto ni hallándose allí para que hagan esos daños de inflamar en peligro a los que no tienen culpa."

A diferencia de otros países europeos como Alemania o Reino Unido, en España los juicios por brujería de la Inquisición tenían un proceso legal, y estaban documentados y organizados por el Estado. La pena más común era la abjuración de levi, con destierro de seis años de la ciudad donde viviera; aunque la absolución era frecuente. Era significativa la suposición de que las supuestas brujas habían bebido vino y estaban enfermas de modorra. Este fue un tema muy común en la literatura de la época, y las podemos leer volando por las páginas de La Celestina, La lozana andaluza, El licenciado Vidriera, El coloquio de los perros, El caballero de Olmedo...


Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Imaginad que vivís en el siglo dorado y no haceros las tontillas si os pregunto ¿Dónde meterías a vuestro amante si oyérais llegar inesperadamente a vuesos maridos? ¿Y a un elefante que querais ocultar? ¿Y a dos?



Mientras él pinta, y pinta la última moda entre las mujeres es ponerse bajo las faldas esta prenda, EL GUARDAINFANTES, una especie de TONTILLO, donde caben dos elefantes, un amante y la cesta de la compra de una familia numerosa como la mía. Según Calderón era "escala que si se desdobla debe poderse escalar con ella, según las revueltas tiene, la Torre de Babilonia". ¡Qué mal lo debían de pasar las mujeres del siglo de oro español!… y es que el "guardainfante" era una especie de armazón de aros, varillas, cuerdas y ballenas que daba forma a las enaguas.

Cualquier mujer de clase noble en este siglo, pomposo y barroco hasta para las ropas, lo llevaba y cada vez se lo ponían más grande, tanto que llegó un momento en que la dama en cuestión tenía que entrar por las puertas de lado. Vamos, que te cabía un amante jugando al ajedrez con dos elefantes.
Parece ser que la moda vino importada de Flandes y tenía multitud de finalidades además de la estética, pongamos por ejemplo querer disimular un embarazo "embarazoso" (de ahí el nombrecito)… o esconder a un guapo mancebo de las iras de un marido furioso… Quevedo, en su línea satírica le dedicó este bello soneto:


MUJER PUNTIAGUDA CON ENAGUAS

Si eres campana ¿dónde está el badajo?
Si Pirámide andante vete a Egito,
Si Peonza al revés trae sobrescrito,
Si Pan de azúcar en Motril te encajo.

Si Capitel ¿qué haces acá abajo?
Si de disciplinante mal contrito
Eres el cucurucho y el delito,
Llámente los Cipreses arrendajo.

Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas?
Si cubilete saca el testimonio,
Si eres coroza encájate en las viejas.

Si büida visión de San Antonio,
Llámate Doña Embudo con guedejas,
Si mujer da esas faldas al demonio.





Él pinta y pinta, y mientras pinta:

Vino al mundo un hijo raro, que llegó a tal ventura de vivir loco y morir con cordura

Mientras él pinta, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no consigo acordarme por causa de mi edad, un hidalgo marchaba en busca de aventuras bajo la tutela de Cervantes. Y así, cabalgando a lomos de Rocinante, le llegó la muerte. Y quiso la pluma de su autor, que su epitafio fuera este:
Yace aquí el Hidalgo fuerte
que a tanto extremo llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con su muerte.

Tuvo a todo el mundo en poco; fue el espantajo y el coco del mundo, en tal coyuntura, que acreditó su ventura
morir cuerdo y vivir loco.
En estos años que nos ocupan, Miguel de Cervantes vive sus años de mayor fecundidad y plenitud en todos los géneros literarios. Nace en el Renacimiento, pero muere apuntando al barroco, lo que le permite absorber y armonizar corrientes opuestas, fundiendo épocas que a la vez se contraponen y complementan. Su gran obra, el Quijote, es una feliz síntesis de ideas, tendencias, géneros, sensibilidades, problemas y conceptos del mundo. Comparadas con Cervantes, las grandes creaciones de los Siglos de Oro parecen limitadas o fragmentadas.
Cultivó los tres grandes géneros literarios (poesía, teatro y novela) con el mismo empeño, aunque con resultados bien distintos: fue menospreciado como poeta, y él mismo se definió así: “Yo, que siempre trabajo y me desvelo / por parecer que tengo de poeta / la gracia que no quiso darme el cielo”; cuestionado como dramaturgo (tuvo que soportar el triunfo arrollador de Lope en la renovación de la escena española) y admirado como novelista, campo en el que logró cuajar sus títulos más grandiosos.

Cervantes no ganó tanto dinero como debería con el Quijote a causa de las ediciones piratas (el “top manta”, que también existía en el siglo XVII). Y es que estas copias piratas eran muy frecuentes porque, por entonces, los derechos de una obra se obtenían para una zona determinada, por lo que se sacaba el libro en otros sitios sin necesidad de pagar.

Y hay que señalar, que aunque el Quijote tuvo desde su primera edición un gran éxito de público, Cervantes no llegó a ser reconocido en vida como un gran literato por la crítica, es decir, por la opinión de los escritores establecidos. Esto explica que siguiera hasta el final de su vida obstinado en ser un escritor de calidad y prestigio, con escritos elaborados conforme a los cánones vigentes.

Don Quijote de la Mancha, ha sido descrita por muchos críticos como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal. Y su espigada y triste figura ha sido inspiración de muchos artistas, entre ellos Gustavo Doré, Honoré Daumier, Salvador Dalí, Cezanne, y sobre todo Pablo Picasso


Él pinta y pinta, y mientras pinta:
A un jabalí de la toscana le toca las narices
que se le emparente con un caballo encabritado que galopa hacia el teatro.
¡Real... como la vida misma!

¿Quién es el culpable de ese parentesco?




Mientras él pinta, otro astro, el escultor italiano Pietro Tacca, realiza la gran escultura ecuestre del rey Planeta. Es la primera vez en la que un soberbio caballo de bronce se sostiene únicamente por las dos patas traseras. Casualidades de la vida, fue Galileo Galilei el que realizó los cálculos para que no cayera de bruces el caballero y el encabritado caballo. Una proeza que nunca se había intentado en una figura de escala heroica, con la que Leonardo da Vinci había soñado. El éxito del proyecto se debe en parte a un truco técnico: el monumento de bronce es hueco, salvo en la mitad inferior del caballo, ya que todo el peso recae sobre las dos patas de atrás y, discretamente, en su cola. "¡Eppur, non si muove!," suponemos que diría Galileo aliviado una vez que vio que no se cayó. Esta escultura, en lo alto de un complicado pedestal, forma desde el siglo XIX el elemento central de la Plaza de Oriente madrileña, frente al teatro Real madrileño.

Y me diréis, sí, mona, muy interesante, la próxima vez que vaya a Madrid me fijaré, pero... ¿y el jabalí de la toscana?... ¿qué tiene que ver esa historia con ese jabalí?

Pues bien, os cuento: antes de emprender esta hípica tarea, Pietro Tacca había hecho ese porcellino de bronce, que reposa en la Piazza del Mercado de Florencia, junto a las corbatas de seda, los paraguas y las camisetas con el David de Miguel Ángel. Es ese jabalí al que miles de turistas le tocan el hocico porque cuenta la leyenda que si lo haces vuelves a esa bella ciudad. Yo, que como todas sabéis, soy una experta tocanarices, también se las toqué... ¡a ver cuando vuelvo a Firenze a comprar corbatas!




él pinta y pinta y mientras pinta…
Se dice, se cuenta en los MENTIDEROS
Que de nuestra sor más viva se enamoró
Se dice, se cuenta en los MENTIDEROS
Que un tunel a su celda le llevó
Se dice, se cuenta en los MENTIDEROS
Que con regalos su pecado expió. 
Queridas cotillas mías, mientras él pinta, la gente se reune en los Mentideros a charlar de todo lo divino y lo humano: se especulaba, se fabulaba y se comentaba, más por no callar que por otra cosa, sobre Madrid, sus gentes y sus gobernantes. 

Góngora escribió este poema sobre los mentideros:

Mentidero de Madrid
decidme, ¿quién mató al conde?
Ni se sabe, ni se esconde.
Sin discurso, discurrid:
dicen que le mató el Cid,
pues era el conde Lozano,
disparate chabacano.
La verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano».

Y mucho hablaron de la aventura que se corrió su rey. Felipe IV se enamoró de una monja del convento de San Plácido, Sor Margarita de la Cruz, y se propuso conseguirla. Recurrió al soborno, pero la superiora se enteró del asunto y se opuso. En escapada nocturna, el rey, el conde duque de Olivares y el protonotario Villanueva (fundador del convento y posiblemente ex-novio de la superiora) planearon el asalto al convento. La casa del protonotario aledaña al convento fue el punto de partida, se hizo un tunel que comunicaba esta con la sala donde guardaban el carbón las monjas. Irrumpieron mientras dormían para realizar sus labores amatorias. Pero la superiora, que velaba en silencio por la pureza de sus monjas, tenía preparado al galán augusto un recurso de gran efecto teatral y maravillosamente español: cuando don Jerónimo abre la puerta, aparece el austero y breve recinto de la celda iluminada por cuatro cirios; en medio descansa en su ataúd sor Margarita, inmóvil, pálida como la cera, con un crucifijo entre las manos cruzadas sobre el pecho. Según narra la leyenda al entrar los tres egregios asaltantes se quedaron espantados ante tal visión y pusieron pies en polvorosa. Tanto fue el barullo, que el rey tuvo que hacer importantes donaciones al convento, un reloj impresionante, que daba las horas con el toque de los difuntos, en recuerdo del incidente, un cuadro de un Cristo "desmelenao" y otras obras pictóricas de interés al convento de clausura.

martes, 1 de marzo de 2011

MARZO DORADO. LECTORA CON ARTE... EN BLANCO

María Norte, sé que esperas siempre con cariño esta sección, pero este mes vamos a romper la rutina de las Lectoras con arte alterando su orden. Empezaremos como empiezan siempre los artistas. Con un lienzo en blanco.

En este mes de ORO nosotras seremos las pintoras. Nuestras palabras serán las pinceladas que pintarán y descubrirán los secretos que encierra ese lienzo en blanco que ves arriba.

Primero esbozaremos las líneas que definen la perspectiva, perfilaremos la ubicación y postura de los personajes, las líneas de fuga... pincelada a pincelada irán surgiendo los colores, la atmósfera y la luz que envuelve la escena. Y veremos como cada día unas pistas nos irán descubriendo un color insospechado, una luz envolvente, un soplo de aire, y otro color, y tal vez un reflejo o una mirada, otros pinceles, otros cuadros, otras lectoras… Ya sabemos que a nosotras nos gusta VER y saberlo todo. Hay que ser rápidas en resolver los enigmas, porque la pintura se seca rápidamente, y al día siguiente una nueva pincelada la cubrirá.
Al final nos encontraremos, como por arte de magia o por la magia del arte, con su autor y lo que de verdad nos quiso contar... y a lo mejor, hasta con esas cosas que no nos quiso contar pero que descubrimos nosotras.
¿Empezamos, artistas? Aquí os dejo la primera pista

Él pinta y pinta, y mientras pinta...
La cocina de los ángeles se tiñe con este alimento tan novedoso:
Sal con T O M A T E, jamón de pobres


Mientras él pintaba, la sal con tomate era el jamón de los pobres.
Hasta el año 1540 en la paleta de los pintores no existía el “rojo tomate”, porque fue entonces cuando trajeron esta verdura en las bodegas de los barcos desde América. Gracias a nuestro clima arraigó con tanta fuerza entre nuestros antepasados, que se ha convertido en un invitado habitual e indispensable en nuestros fogones. En 1608, aparecen documentos en forma de listas de la compra para el Hospital de la Sangre en Sevilla, que incluían tomates y pepinos para la elaboración de ensaladas.



Murillo pintó en 1646 esta cocina, donde los ángeles preparaban un plato con TOMATES. En este curioso cuadro, pintado para el convento de San Francisco de Sevilla (donde hoy está nuestro Ayuntamiento) se narra un episodio de la vida de Fray Francisco Pérez, un fraile cocinero con una devoción tan profunda, que alcanzaba el éxtasis en lugar de realizar sus trabajos. La recompensa vino del cielo al ser enviados un grupo de ángeles para cocinar lo que el fraile no hacía, evitando así la reprimenda de sus superiores. ¡Ayyy, quién fuera Fray Francisco!

Mientras esperamos que se seque el rojo tomate y llega la pincelada azul:




2ª PINCELADA

Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Alguien murmura arrodillado “Eppur si muove”

¿Quién es el personaje que lo dijo? (contestad rapidito, por si se mueve)
Pues sí, Angelita, has acertado que mientras él pinta, otros miran las estrellas, que están cada vez más cerca. La Astronomía se desarrolla gracias a instrumentos como el telescopio, inventado por Galileo Galilei, mensajero de estrellas de nombre reiterativo. Tenía setenta y nueve años de edad, níveo cabello y barbas blancas como la espuma. Sus ojos -esos ojos que durante años miraron al cielo y descubrieron más allá de los azules- ya estaban apagados, cuando se vió obligado a confesar públicamente de rodillas, ante la negra y temida Inquisición, un error que no era error. “Eppur si muove”: dijo. "Y sin embargo se mueve" (la tierra alrededor del sol). Galileo unificó las matemáticas, la Física y los cuerpos celestes. Para él la naturaleza estaba regida por caracteres matemáticos.








Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Reina un planeta rodeado de astros, refulgiendo en su buen retiro con colores titilantes…






Mientras él pinta y pinta, sube al trono Felipe IV, y lo llaman El Rey Planeta, en asociación con el cuarto lugar que ocupa el Sol en la jerarquía de los astros. Su Palacio, el Casón del Buen Retiro deslumbró por la cantidad -y calidad- de las obras de arte que coleccionó, muchas de ellas hoy colorean las paredes del Museo del Prado. Los mejores artistas pusieron sus paletas a su servicio, y animó su palacio con actividades teatrales, las llamadas "comedias de tramoya", llenas de espectaculares efectos escénicos -de lo que conocemos hoy como el Siglo de Oro español-, que confirmaron a Felipe IV como el rey de las artes. Tanto le gustaban las artes que dicen las malas lenguas que tuvo tuvo más de 37 hijos bastardos (además de los doce que tuvo con su mujer, la reina Isabel), uno de ellos con una famosa actriz de la época, María Calderón (La Calderona). ¡Quién lo iba a decir de ese señor tan serio!
Y, efectivamente, Torrente Ballester lo convirtió en protagonista de "Crónicas de El Rey Pasmado", pasmado al ver a Marfisa, la prostituta más bella de Madrid, como una Venus, vestida sólo con unas medias rojas. De esta novela hizo una película Imanol Uribe con Gabino Diego en el papel del Rey... pero eso es de otro siglo... y es otra historia.

Él pinta y pinta, y mientras pinta:
"Hecho de heridos despojos,
tiene de sirena el canto,
y de cocodrilo el llanto,
de basilisco los ojos,
los oidos para enojos
del áspid: luego bien fundo,
siendo monstruo sin segundo
esta rabia, esta pasión
de _ _ _ _ _, que _ _ _ _ _ son
el mayor monstruo del mundo".

¿Qué debe poner en los espacios? ¿Quién nos dice esta adivinanza?...
¡Todas a una y rapidito, sin dormirse en los laureles, porque es la vida un frenesí!



Mientras él pinta, los celos y el honor llenan las páginas de los best sellers del momento. De celos, que celos son el mayor monstruo del mundo, escribía Calderón de la Barca. Y de muchas cosas más, porque fue muy prolífico y uno de los grandes dramaturgos de esta época dorada. Escribió ciento diez comedias y ochenta autos sacramentales, loas, entremeses y otras obras menores. Se convierte en dramaturgo oficial de la corte de Felipe IV (otra estrella titilante en el Buen Retiro del Rey Planeta). Entre otros temas trata con frecuencia los valores aristocráticos y religiosos de la mentalidad colectiva de la sociedad española de la época, como el “honor” y la “dignidad”. Un ejemplo de esta mentalidad fueron los duelos, costumbre generalizada que a veces tenía lugar por las ofensas más nimias. Cualquier atentado a la pincelada sin mancha del blanco honor de un noble llevaba inmediatamente a dirimir la cuestión con el rojo sangre de la espada.
Sueños hay que verdad son, y es que Calderón sigue estando en nuestras vidas. ¿Quién no ha dicho alguna vez eso de “Todas a una, Fuenteovejuna”, como si fuéramos Alcaldesas de Zalamea?. Otras adoptan más el papel de Médico de su Honra (o por su honra está el médico en paro... una versión actualizada). Y a una dama duende, que no voy a nombrar, le diría que “casa con dos puertas mala es de guardar”.

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son".

...y con este frenesí, pasamos ya a la



qué relación tienen un Canario y un Pollo Viejo con un Polvico

Pues la relación que tienen es que los tres eran "Bailes de cascabel", porque mientras él pinta, otros bailan, como estos campesinos que pinta Rubens. 

El Diccionario de Autoridades de 1726 todavía diferencia danza del baile, al señalar que “danza es baile serio en que a compás de instrumentos se mueve el cuerpo...”, mientras que del baile señala que es “hacer mudanzas con el cuerpo y con los pies y los brazos...”. El baile era el entretenimiento diario en los  ambientes populares, al igual que la danza era para los privilegiados un elemento fundamental dentro de las relaciones personales de la época. La corte española se divierte, y mucho, y es tomada como referente en toda Europa a la hora de incorporar nuevos elementos coreográficos, danzas y bailes.

Lo que bailan en su época la gente del pueblo son los denominados “BAILES DE CASCABEL”, con estos nombres tan curiosos: Canarios, Folías, Zarabandas, Villanicos, Polvicos, Gambetas, Pollo Viejo, Zambapalos, Guineos... todos se caracterizan por una coreografía desenfadada y movimientos alocados. Mmmmm... ¿A quién he visto yo bailando así? ¿Movimientos alocados... coreografía desenfadada? ¿dónde he visto yo a unas vestidas de blanco haciendo mudanzas con los pies y con las manos sobre el cesped? ¡qué cabeza tengo!

-Canario: Parece que su origen viene de los disfrazes de “salvajes” que eran utilizados en las mascaradas. Posteriormente se integrará en el “ballet” cortesano con formas más depuradas. Se caracteriza por ser un baile de pasos exóticos, posee un ritmo puntillado en el que se combina el saltillo, el pateo y la alternancia del taco y la suela. Todavía en el siglo XVIII era conocido y descrito como “tañido músico de quatro compases que se danza haciendo el son con los pies con violentos y corros movimientos”.

-Polvico: Canción que dio nombre al antiguo baile del polvillo popular en toda Castilla. Fue condenado por inmoral y escandaloso por fray Juan de la Cerda.


Y el pollo viejo no lo encuentro, pero sería lo mismo pero arrastrando los pies ¿no?


Y como hoy es sábado sabadete,  camisa limpia y polvico, no os hago más sufrir, y como premio, os dejo una música para que practiquéis unos bailes de cascabel:


Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Un satírico poeta de gafitas redondas como su nombre, definía así a la mujer...

De quince a veinte es niña;
buena moza
de veinte a veinticinco,
y por la cuenta
gentil mujer de veinticinco a treinta.
¡Dichoso aquel que en tal edad la goza!

De treinta a treinta y cinco no alboroza;
mas puédese comer con sal pimienta;
pero de treinta y cinco hasta cuarenta
anda en vísperas ya de una coroza.

A los cuarenta y cinco es bachillera,
ganguea, pide y juega del vocablo;
cumplidos los cincuenta, da en santera,

y a los cincuenta y cinco echa el retablo.
Niña, moza, mujer, vieja, hechicera,
bruja y santera, se la lleva el diablo.

 

¿Quién era semejante buscón, que nos busca tachándonos de bachilleras? 
(e incluso a alguna de las presentes, de santera)
¡Chitón, tarabillas, que el maestro está pintado!  ¡Vaya las jitanjáforas locas, no lo dejan concentrarse! Quien así nos buscaba las cosquillas no es otro que un buscón llamado Francisco de Quevedo, que le gustaba a provocar. También escribió una obra lque le aconsejo a algunas, a ver si se aplican el cuento: "el chitón de las tarabillas".

Quevedo estuvo metido en todos los fregados de su época y en las intrigas más importantes de su tiempo. Era docto en teología y conocedor de las lenguas hebrea, griega, latina y modernas. Destacaba por su gran cultura y por la acidez de sus críticas, sobre todo las que le dirigía a su acérrimo enemigo personal y literario, Luis de Góngora, el otro gran poeta barroco español a una superlativa nariz pegado. 

Al subir al trono Felipe IV  le levantó el castigo que le había impuesto su padre, Felipe III, y volvió a la política renovando sus esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares. Llevó una vida privada algo desordenada: fumaba mucho, frecuentaba las tabernas... Góngora, que también hilaba fino, lo pintó como un borrachín consumado en un poema satírico (y de camino le daba a Lope de Vega):
Hoy hacen amistad nueva,
más por Baco que por febo,
don Francisco de Quebebo
y don Félix Lope de Beba.

Era habitual verlo en los lupanares, pese a que vivía amancebado con una tal Ledesma tras un matrimonio que solo duró unos meses con la viuda Esperanza de Mendoza.

Llegó a ser nombrado secretario del monarca en 1632 (¡poderoso caballero es Don Dinero!), lo que supuso la cumbre en su carrera cortesana.  De su prosa cabe señalar: "Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos Cimorras, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños"; "Política de Dios y gobierno de Cristo"; "Vida de Marco Bruto"; "Los sueños" y "Los nombres de Cristo".  Se conservan casi 900 poemas, muchos de ellos satíricos, o escatológicos, como "Gracias y desgracias de un ojo del culo".

"Soy un fue y un será y un es cansado", dijo en uno de sus últimos poemas.