martes, 1 de marzo de 2011

MARZO DORADO. LECTORA CON ARTE... EN BLANCO

María Norte, sé que esperas siempre con cariño esta sección, pero este mes vamos a romper la rutina de las Lectoras con arte alterando su orden. Empezaremos como empiezan siempre los artistas. Con un lienzo en blanco.

En este mes de ORO nosotras seremos las pintoras. Nuestras palabras serán las pinceladas que pintarán y descubrirán los secretos que encierra ese lienzo en blanco que ves arriba.

Primero esbozaremos las líneas que definen la perspectiva, perfilaremos la ubicación y postura de los personajes, las líneas de fuga... pincelada a pincelada irán surgiendo los colores, la atmósfera y la luz que envuelve la escena. Y veremos como cada día unas pistas nos irán descubriendo un color insospechado, una luz envolvente, un soplo de aire, y otro color, y tal vez un reflejo o una mirada, otros pinceles, otros cuadros, otras lectoras… Ya sabemos que a nosotras nos gusta VER y saberlo todo. Hay que ser rápidas en resolver los enigmas, porque la pintura se seca rápidamente, y al día siguiente una nueva pincelada la cubrirá.
Al final nos encontraremos, como por arte de magia o por la magia del arte, con su autor y lo que de verdad nos quiso contar... y a lo mejor, hasta con esas cosas que no nos quiso contar pero que descubrimos nosotras.
¿Empezamos, artistas? Aquí os dejo la primera pista

Él pinta y pinta, y mientras pinta...
La cocina de los ángeles se tiñe con este alimento tan novedoso:
Sal con T O M A T E, jamón de pobres


Mientras él pintaba, la sal con tomate era el jamón de los pobres.
Hasta el año 1540 en la paleta de los pintores no existía el “rojo tomate”, porque fue entonces cuando trajeron esta verdura en las bodegas de los barcos desde América. Gracias a nuestro clima arraigó con tanta fuerza entre nuestros antepasados, que se ha convertido en un invitado habitual e indispensable en nuestros fogones. En 1608, aparecen documentos en forma de listas de la compra para el Hospital de la Sangre en Sevilla, que incluían tomates y pepinos para la elaboración de ensaladas.



Murillo pintó en 1646 esta cocina, donde los ángeles preparaban un plato con TOMATES. En este curioso cuadro, pintado para el convento de San Francisco de Sevilla (donde hoy está nuestro Ayuntamiento) se narra un episodio de la vida de Fray Francisco Pérez, un fraile cocinero con una devoción tan profunda, que alcanzaba el éxtasis en lugar de realizar sus trabajos. La recompensa vino del cielo al ser enviados un grupo de ángeles para cocinar lo que el fraile no hacía, evitando así la reprimenda de sus superiores. ¡Ayyy, quién fuera Fray Francisco!

Mientras esperamos que se seque el rojo tomate y llega la pincelada azul:




2ª PINCELADA

Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Alguien murmura arrodillado “Eppur si muove”

¿Quién es el personaje que lo dijo? (contestad rapidito, por si se mueve)
Pues sí, Angelita, has acertado que mientras él pinta, otros miran las estrellas, que están cada vez más cerca. La Astronomía se desarrolla gracias a instrumentos como el telescopio, inventado por Galileo Galilei, mensajero de estrellas de nombre reiterativo. Tenía setenta y nueve años de edad, níveo cabello y barbas blancas como la espuma. Sus ojos -esos ojos que durante años miraron al cielo y descubrieron más allá de los azules- ya estaban apagados, cuando se vió obligado a confesar públicamente de rodillas, ante la negra y temida Inquisición, un error que no era error. “Eppur si muove”: dijo. "Y sin embargo se mueve" (la tierra alrededor del sol). Galileo unificó las matemáticas, la Física y los cuerpos celestes. Para él la naturaleza estaba regida por caracteres matemáticos.








Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Reina un planeta rodeado de astros, refulgiendo en su buen retiro con colores titilantes…






Mientras él pinta y pinta, sube al trono Felipe IV, y lo llaman El Rey Planeta, en asociación con el cuarto lugar que ocupa el Sol en la jerarquía de los astros. Su Palacio, el Casón del Buen Retiro deslumbró por la cantidad -y calidad- de las obras de arte que coleccionó, muchas de ellas hoy colorean las paredes del Museo del Prado. Los mejores artistas pusieron sus paletas a su servicio, y animó su palacio con actividades teatrales, las llamadas "comedias de tramoya", llenas de espectaculares efectos escénicos -de lo que conocemos hoy como el Siglo de Oro español-, que confirmaron a Felipe IV como el rey de las artes. Tanto le gustaban las artes que dicen las malas lenguas que tuvo tuvo más de 37 hijos bastardos (además de los doce que tuvo con su mujer, la reina Isabel), uno de ellos con una famosa actriz de la época, María Calderón (La Calderona). ¡Quién lo iba a decir de ese señor tan serio!
Y, efectivamente, Torrente Ballester lo convirtió en protagonista de "Crónicas de El Rey Pasmado", pasmado al ver a Marfisa, la prostituta más bella de Madrid, como una Venus, vestida sólo con unas medias rojas. De esta novela hizo una película Imanol Uribe con Gabino Diego en el papel del Rey... pero eso es de otro siglo... y es otra historia.

Él pinta y pinta, y mientras pinta:
"Hecho de heridos despojos,
tiene de sirena el canto,
y de cocodrilo el llanto,
de basilisco los ojos,
los oidos para enojos
del áspid: luego bien fundo,
siendo monstruo sin segundo
esta rabia, esta pasión
de _ _ _ _ _, que _ _ _ _ _ son
el mayor monstruo del mundo".

¿Qué debe poner en los espacios? ¿Quién nos dice esta adivinanza?...
¡Todas a una y rapidito, sin dormirse en los laureles, porque es la vida un frenesí!



Mientras él pinta, los celos y el honor llenan las páginas de los best sellers del momento. De celos, que celos son el mayor monstruo del mundo, escribía Calderón de la Barca. Y de muchas cosas más, porque fue muy prolífico y uno de los grandes dramaturgos de esta época dorada. Escribió ciento diez comedias y ochenta autos sacramentales, loas, entremeses y otras obras menores. Se convierte en dramaturgo oficial de la corte de Felipe IV (otra estrella titilante en el Buen Retiro del Rey Planeta). Entre otros temas trata con frecuencia los valores aristocráticos y religiosos de la mentalidad colectiva de la sociedad española de la época, como el “honor” y la “dignidad”. Un ejemplo de esta mentalidad fueron los duelos, costumbre generalizada que a veces tenía lugar por las ofensas más nimias. Cualquier atentado a la pincelada sin mancha del blanco honor de un noble llevaba inmediatamente a dirimir la cuestión con el rojo sangre de la espada.
Sueños hay que verdad son, y es que Calderón sigue estando en nuestras vidas. ¿Quién no ha dicho alguna vez eso de “Todas a una, Fuenteovejuna”, como si fuéramos Alcaldesas de Zalamea?. Otras adoptan más el papel de Médico de su Honra (o por su honra está el médico en paro... una versión actualizada). Y a una dama duende, que no voy a nombrar, le diría que “casa con dos puertas mala es de guardar”.

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son".

...y con este frenesí, pasamos ya a la



qué relación tienen un Canario y un Pollo Viejo con un Polvico

Pues la relación que tienen es que los tres eran "Bailes de cascabel", porque mientras él pinta, otros bailan, como estos campesinos que pinta Rubens. 

El Diccionario de Autoridades de 1726 todavía diferencia danza del baile, al señalar que “danza es baile serio en que a compás de instrumentos se mueve el cuerpo...”, mientras que del baile señala que es “hacer mudanzas con el cuerpo y con los pies y los brazos...”. El baile era el entretenimiento diario en los  ambientes populares, al igual que la danza era para los privilegiados un elemento fundamental dentro de las relaciones personales de la época. La corte española se divierte, y mucho, y es tomada como referente en toda Europa a la hora de incorporar nuevos elementos coreográficos, danzas y bailes.

Lo que bailan en su época la gente del pueblo son los denominados “BAILES DE CASCABEL”, con estos nombres tan curiosos: Canarios, Folías, Zarabandas, Villanicos, Polvicos, Gambetas, Pollo Viejo, Zambapalos, Guineos... todos se caracterizan por una coreografía desenfadada y movimientos alocados. Mmmmm... ¿A quién he visto yo bailando así? ¿Movimientos alocados... coreografía desenfadada? ¿dónde he visto yo a unas vestidas de blanco haciendo mudanzas con los pies y con las manos sobre el cesped? ¡qué cabeza tengo!

-Canario: Parece que su origen viene de los disfrazes de “salvajes” que eran utilizados en las mascaradas. Posteriormente se integrará en el “ballet” cortesano con formas más depuradas. Se caracteriza por ser un baile de pasos exóticos, posee un ritmo puntillado en el que se combina el saltillo, el pateo y la alternancia del taco y la suela. Todavía en el siglo XVIII era conocido y descrito como “tañido músico de quatro compases que se danza haciendo el son con los pies con violentos y corros movimientos”.

-Polvico: Canción que dio nombre al antiguo baile del polvillo popular en toda Castilla. Fue condenado por inmoral y escandaloso por fray Juan de la Cerda.


Y el pollo viejo no lo encuentro, pero sería lo mismo pero arrastrando los pies ¿no?


Y como hoy es sábado sabadete,  camisa limpia y polvico, no os hago más sufrir, y como premio, os dejo una música para que practiquéis unos bailes de cascabel:


Él pinta y pinta, y mientras pinta:
Un satírico poeta de gafitas redondas como su nombre, definía así a la mujer...

De quince a veinte es niña;
buena moza
de veinte a veinticinco,
y por la cuenta
gentil mujer de veinticinco a treinta.
¡Dichoso aquel que en tal edad la goza!

De treinta a treinta y cinco no alboroza;
mas puédese comer con sal pimienta;
pero de treinta y cinco hasta cuarenta
anda en vísperas ya de una coroza.

A los cuarenta y cinco es bachillera,
ganguea, pide y juega del vocablo;
cumplidos los cincuenta, da en santera,

y a los cincuenta y cinco echa el retablo.
Niña, moza, mujer, vieja, hechicera,
bruja y santera, se la lleva el diablo.

 

¿Quién era semejante buscón, que nos busca tachándonos de bachilleras? 
(e incluso a alguna de las presentes, de santera)
¡Chitón, tarabillas, que el maestro está pintado!  ¡Vaya las jitanjáforas locas, no lo dejan concentrarse! Quien así nos buscaba las cosquillas no es otro que un buscón llamado Francisco de Quevedo, que le gustaba a provocar. También escribió una obra lque le aconsejo a algunas, a ver si se aplican el cuento: "el chitón de las tarabillas".

Quevedo estuvo metido en todos los fregados de su época y en las intrigas más importantes de su tiempo. Era docto en teología y conocedor de las lenguas hebrea, griega, latina y modernas. Destacaba por su gran cultura y por la acidez de sus críticas, sobre todo las que le dirigía a su acérrimo enemigo personal y literario, Luis de Góngora, el otro gran poeta barroco español a una superlativa nariz pegado. 

Al subir al trono Felipe IV  le levantó el castigo que le había impuesto su padre, Felipe III, y volvió a la política renovando sus esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares. Llevó una vida privada algo desordenada: fumaba mucho, frecuentaba las tabernas... Góngora, que también hilaba fino, lo pintó como un borrachín consumado en un poema satírico (y de camino le daba a Lope de Vega):
Hoy hacen amistad nueva,
más por Baco que por febo,
don Francisco de Quebebo
y don Félix Lope de Beba.

Era habitual verlo en los lupanares, pese a que vivía amancebado con una tal Ledesma tras un matrimonio que solo duró unos meses con la viuda Esperanza de Mendoza.

Llegó a ser nombrado secretario del monarca en 1632 (¡poderoso caballero es Don Dinero!), lo que supuso la cumbre en su carrera cortesana.  De su prosa cabe señalar: "Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos Cimorras, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños"; "Política de Dios y gobierno de Cristo"; "Vida de Marco Bruto"; "Los sueños" y "Los nombres de Cristo".  Se conservan casi 900 poemas, muchos de ellos satíricos, o escatológicos, como "Gracias y desgracias de un ojo del culo".

"Soy un fue y un será y un es cansado", dijo en uno de sus últimos poemas.